El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que, a pesar de los avances en la distribución del ingreso y el crecimiento del consumo, la informalidad y la débil generación de empleo formal -bien remunerado- limitan el desarrollo económico del país.

En ese contexto, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) señaló que “el principal objetivo del sector público debería de ser, sin duda, generar condiciones óptimas para que los hogares logren el mayor bienestar posible a través del desarrollo de actividades productivas que generen inversión, trabajo y desarrollo social”.

Para ello, se requiere un entorno en el que prevalezca el estado de derecho y de lugar a un ambiente de negocios con reglas claras, reducidos niveles de inseguridad y cero corrupción que estimulen la inversión productiva y la creación de empleos de calidad y bien remunerados”, mencionó.

En su análisis semanal, resaltó que la información estadística y económica generada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) es fundamental para conocer con el mayor detalle posible la operación de las empresas y la situación de los hogares, así como para facilitar el diseño e instrumentación de políticas públicas que permitan un mejor entorno en ambos casos.

La opinión se produjo luego de que se dieran a conocer los datos del Censo Económico 2024, los cuales proyectan que, en 2023 se registraron 5 millones 468 mil 180 unidades económicas, un aumento de 2.6% respecto a 2018. Sin embargo, el 95.4% de esas unidades fueron microempresas, lo que refleja la alta fragmentación empresarial del país.

En tanto, las pequeñas y medianas empresas (Pymes) se redujeron de 4.9% a 4.5% del total, mientras que las grandes empresas se mantuvieron en apenas 0.2 por ciento.

El personal ocupado total fue de 27.8 millones de personas, lo que implicó un crecimiento de apenas 1.6% respecto al censo anterior, muy por debajo del 4.6% reportado previamente. Este bajo dinamismo en la creación de empleos podría estar relacionado con los efectos persistentes de la pandemia.

Además, se identificó una preocupante alza en la informalidad: 64.3% de las unidades económicas operaban en la informalidad en 2023, un incremento de 1.7 puntos porcentuales respecto al censo anterior. Las unidades formales, en contraste, redujeron su participación de 37.4% en 2018 a 35.7% en 2023.

A pesar de ello, los datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) 2024 revelan avances en la capacidad económica de los hogares. El ingreso corriente trimestral promedio fue de 77,864 pesos, lo que representa un incremento real de 10.6% respecto a 2022. De ese total, el 65.6% provino del trabajo, y el 17.7% de transferencias, incluyendo jubilaciones, pensiones y apoyos gubernamentales.

El CEESP destacó que el ingreso mensual del decil más alto (X) fue 14 veces mayor al del decil I, una relación aún amplia, pero menor que la registrada en 2018, cuando era de 18 veces. Esta mejora se refleja también en el índice de Gini, que bajó de 0.402 en 2022 a 0.391 en 2024, lo que indica una menor desigualdad en la distribución del ingreso.

En cuanto al gasto, el gasto corriente monetario de los hogares creció 7.9% entre 2022 y 2024, aunque el ritmo fue menor al del periodo 2020-2022, cuando aumentó 17.2%. Los principales rubros de gasto fueron alimentos, bebidas y tabaco, así como transportes y comunicaciones, que en conjunto representaron el 57.3% del gasto total.

Los mayores aumentos relativos se dieron en enseres domésticos (12.0%), cuidados personales (9.1%) y salud (8.0%), lo que sugiere una mejora en el nivel de vida de los hogares.

No obstante, el CEESP reiteró que la informalidad, la escasa generación de empleos formales y la falta de un entorno institucional sólido siguen siendo obstáculos para consolidar un crecimiento sostenido e inclusivo.

Por ello, urgió a fortalecer el estado de derecho, garantizar la seguridad jurídica y combatir la corrupción como condiciones indispensables para mejorar la productividad y atraer mayor inversión.

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