La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mejoró su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana para 2025 y 2026.
Según su nueva previsión, el producto interno bruto (PIB) nacional tendrá un avance de 0.4%, luego de que en marzo estimó una contracción de 1.3 por ciento.
Al igual que otros analistas, bancos, instituciones y organismos, considera que el próximo año se observará una aceleración. Por ello, calcula que la economía mexicana crecerá 1.1% en 2026, más que el 0.6% vaticinado hace tres meses.
De acuerdo con la OCDE, el bajo desempleo y la disminución de la inflación estimularán el consumo privado, que ha sido uno de los mayores impulsos del PIB. Además, la inversión privada se beneficiará gradualmente de las tasas de interés más bajas, aunque seguirá limitada por la alta incertidumbre interna y global
No obstante, el consumo y la inversión públicos se mantendrán moderados, dada la continua consolidación fiscal.
“Se prevé que la inversión pública se mantenga moderada como parte de los esfuerzos para reducir el déficit fiscal”, mencionó la OCDE.
Asimismo, prevé que el crecimiento trimestral de las exportaciones desacelere por los aranceles impuestos por el gobierno estadounidense, a lo que se sumará la “alta incertidumbre global”.
Sobre la inflación, la organización considera que tanto la general como la subyacente continuarán disminuyendo gradualmente.
“Sin embargo, las perspectivas de crecimiento e inflación siguen siendo inciertas”.
Lo anterior, “dada la alta exposición de México al mercado estadounidense”, pues para dicha economía también prevé una desaceleración, a 1.6% en 2025 y a 1.5% en 2026, desde el 2.8% de 2024.
Asimismo, “las condiciones financieras más restrictivas podrían afectar aún más la demanda externa y de inversión” en México.
“Además, la mayor aversión al riesgo global y la volatilidad del tipo de cambio podrían elevar los costos de endeudamiento soberano y limitar aún más el margen de maniobra fiscal”, advirtió.
Del lado positivo, la OCDE observa una reducción de la incertidumbre, sobre todo si se logra una renegociación rápida y exitosa del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.
“Esto podría impulsar la inversión y las exportaciones con más fuerza de lo que se anticipa actualmente”, acentuó.

¿Qué puede hacer México para impulsar el crecimiento?
Ante los ojos de la Organización, el mejorar la recaudación del impuesto predial y la administración tributaria, incluyendo la digitalización, podría contribuir a incrementar la recaudación fiscal en general y se generaría margen fiscal para un mayor gasto en áreas que impulsan la productividad, como la educación o la digitalización.
Otro elemento que le aportaría al país sería la aplicación sistemática del análisis costo-beneficio, pues mejoraría la eficiencia del gasto público.
Igualmente, un sistema integral de educación y cuidado infantil facilitaría la participación de las mujeres en el mercado laboral.
También, la OCDE considera relevante fomentar la inversión privada en energías renovables mediante regulaciones favorables, pues de esta forma podría convertir sus abundantes recursos renovables en una ventaja competitiva.
Además, el país tendría que mejorar la gestión del agua, lo que fortalecería su adaptación al cambio climático, reduciría los riesgos operativos y ayudaría a atraer inversiones.
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