México ha perdido una oportunidad “de oro” para impulsa su crecimiento económico y de generación de empleos, al no aprovechar el potencial de atracción de inversiones que significa el proceso de relocalización de empresas o “nearshoring”, desde que empezó la confrontación comercial y económica entre Estados Unidos y China y luego con la pandemia del Covid-19.

Según estimaciones de la unidad de Análisis Económicos de BBVA México, el Producto Interno Bruto (PIB) pudo crecer a una tasa de 1.42% anual entre 2018 y 2022, muy diferente a la disminución de 0.40% anual que ha observado México en el mismo lapso de tiempo.

“De haber captado todo lo que ha salido de China desde 2018, la economía habría crecido 1.42% anualmente, y no -0.40%; la manufactura habría crecido alrededor de 7% anualmente, en vez de 0.69%; y sectores de alta relevancia como comercio mayorista y transportes hubieran duplicado su crecimiento anual”, refirió el grupo financiero en el reporte “Situación regional sectorial del segundo semestre de 2022”.

Según el análisis, “el país habría dejado ir un importante crecimiento por no contar con una política de atracción de manufactura por nearshoring”, derivado de la “guerra comercial entre Estados Unidos y China” que comenzó desde el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos.

Hasta ahora, China ha perdido cuatro puntos porcentuales de participación en las importaciones de mercancías del mercado estadounidense, un hueco que representa un valor de aproximadamente 117,000 millones de dólares (mdd), refirió BBVA México.

Si nuestro país hubiese aprovechado esa oportunidad para atraer empresas nacionales o extranjeras que pudieran cubrir los volúmenes de bienes que eran suministrados desde China a Estados Unidos, la industria manufacturera mexicana pudo haber hecho crecer sus exportaciones de mercancías a tasas de hasta 15% anual.

“Dichas ganancias (las inversiones) hubieran podido representar un crecimiento adicional de hasta 15% anual en las exportaciones manufactureras, que le hubiese permitido crecer hasta 10 veces más a ese sector en los últimos cuatro años”, refirió el análisis.

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No obstante, la puesta en marcha de una política de atracción de inversiones derivadas del “nearshoring” hubiera supuesto para México la conformación de condiciones adecuadas que estimularan a la inversión productiva, lo que en principio implica una mayor disponibilidad de energía para hacer funcionar las plantas de producción.

“La demanda de energía eléctrica se habría incrementado alrededor del 25%, lo cual contrasta con el crecimiento promedio anual de -0.3% que el sector de generación y distribución de electricidad registra entre 2010 y 2021”, advirtió BBVA México.

De modo que una condición necesaria para aprovechar el fenómeno de relocalización de empresas consiste en ofrecer suficiente energía y otros servicios, como los logísticos, para movilizar las mercancías hacia los mercados de destino, principalmente América del Norte.

BBVA México consideró en su análisis que la región noreste del país es la que mejor puede atraer nuevas inversiones manufactureras, gracias a su vocación industrial y su cercanía geográfica con Estados Unidos.

La región del Bajío es otra zona geográfica que claramente puede recibir nuevas plantas de producción, así como el estado de Jalisco que se ha especializado en la fabricación de componentes eléctricos y de bienes electrónicos.

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En el centro del país, la zona metropolitana del Valle de México ofrece condiciones favorables para desarrollar los servicios de telecomunicaciones, el comercio electrónico y los mercados digitales, considera BBVA México, por lo que su universo de seis millones de consumidores constituye un factor que puede ser de interés para las empresas nacionales y extranjeras.

En el caso del sur-sureste, si bien no existe un amplio desarrollo industrial, existen nichos de negocio que pueden ser atractivos para las empresas nacionales y extranjeras, como las industrias de alimentos y bebidas y las de fabricación de equipo de transporte, en la medida en la que el estado de Puebla alberga a dos relevantes armadoras que son Volkswagen y Audi.

De manera particular, la zona del caribe mexicano tiene conexiones aéreas con varios países por las actividades turísticas, rutas de transporte que pueden servir también para consolidar a la región como un polo o hub de transporte aéreo que agilice la comunicación entre Latinoamérica, el este de Estados Unidos y Europa.

GC