Las expectativas en torno a la economía mexicana pintan un panorama más positivo; sin embargo, los riesgos persisten y pueden cambiar la dirección del timón en cualquier momento, considera el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF). El IMEF alerta de tres factores que podrían mermar la expansión de México: la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la inflación y el impacto que puede tener en el consumo el aumento en la tasa de referencia del Banco de México (Banxico). Sin embargo, destaca que también hay factores favorables que han incidido en la confianza de los inversionistas: los ‘altos’ porcentajes de asignación de las licitaciones de las rondas 2.2 y 2.3 de la reforma energética; el hecho de que el consorcio de empresas que ganaron uno de los campos que se licitó en las primeras rondas haya encontrado un yacimiento rentable de más de mil millones de barriles, y el cambio de perspectiva de “negativa” a “estable” de la calificación crediticia. La mejoría en la perspectiva de México se refleja en los resultados de los indicadores IMEF manufacturero y no manufacturero, los cuales si bien registraron una contracción en julio, permanecieron en zona de expansión, es decir, por arriba del umbral de 50 puntos.
“Los índices manufacturero y no manufacturero se encuentran en zona de expansión por segundo y tercer mes consecutivo, respectivamente. La permanencia de ambos indicadores por arriba del nivel de 50 unidades refleja —en la opinión del Comité— una disminución de la incertidumbre relacionada con las políticas que el nuevo gobierno de los Estados Unidos desea instrumentar en relación con México”, refirió en su análisis.