La reforma fiscal está tomando forma poco a poco… pero no queda claro de qué.
El gobierno de la llamada Cuarta Transformación, o 4T, lleva más de un año contemplando la posibilidad (y necesidad) de echar a andar una reforma fiscal que le permita engrosar el flujo de ingresos públicos.
El camino ha sido largo y plagado de obstáculos, pero parece que, en las últimas semanas, los pasos más concretos hacia una reforma fiscal comenzaron a darse.
La Cámara de Diputados aprobó esta semana un equipo de trabajo legislativo -conocido como el “Grupo de Trabajo de Transición Hacendaria”- para impulsar la reforma.
Este grupo “pugnará por hacer planteamientos puntuales para llevar al país a mayores niveles de igualdad, de justicia y prosperidad”, de acuerdo con la descripción de la misma Cámara Baja, pero no tendrá poder de dictaminación.
Según el jefe del grupo, el diputado morenista Alfonso Ramírez Cuellar, el propósito de la reforma es, en última instancia, mejorar el flujo de ingresos tributarios y distribuir de manera más equitativa la carga sobre los contribuyentes. Los recursos adicionales, añadió, se canalizarían hacia el sistema de salud, el educativo y de cuidados.
La idea general está presente, pero escasean los detalles que permitan ver con mayor nitidez el rostro de esta reforma fiscal.
Uno de los pocos aspectos que se han tocado es un mayor cobro a lo que Ramírez Cuellar califica como las “grandes fortunas”. Estos son los contribuyentes más adinerados del país. El legislador reconoció que todavía no se sabe cómo se definiría lo que es una gran fortuna, pero estima que hay alrededor de 160 mil contribuyentes que cuadran con la descripción, y de los que la Hacienda Pública podría obtener 100 mil millones de pesos (mdp).
“Creo que llegó la hora de que los grandes multimillonarios pudieran colaborar mucho más y se puede hacer”, declaró el diputado morenista en entrevista para el diario Milenio.
La propuesta de reforma fiscal tendría que ser presentada a más tardar el 15 de agosto, y pasaría a manos de la próxima legislatura en San Lázaro. Habrá elecciones intermedias en junio, por lo que la composición de la Cámara. podría ser muy distinta a la de hoy.
La reforma tendrá que convencer no sólo a los legisladores de Morena y a los de la oposición. El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) apoya el proyecto en general, pero ha declarado en varias ocasiones que rechaza que se tengan que subir impuestos, lo cual rompería una de sus principales promesas de campaña.
La urgencia de una reforma fiscal
La urgencia de una reforma fiscal en México y en otros países de América Latina y el Caribe es un tema frecuente en boca y pluma de los analistas de órganos internacionales.
Esta semana, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) subrayó la importancia que un sistema fiscal robusto y efectivo tendrá para la recuperación económica de América Latina, donde la crisis del COVID-19 pegó duro, empeorando sus perspectivas de crecimiento a mediano plazo y ensanchando todavía más la zanja que separa a los que más tienen de los que menos.
“Los sistemas fiscales saludables pueden ayudarnos a liberar nuestro potencial, apalancando la reasignación de recursos en todos los sectores y así impulsar el crecimiento de la productividad, promover el empleo formal y lograr un futuro más verde” señaló Eric Parrado, economista jefe del BID, en un reporte del órgano.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) también hizo hincapié en la necesidad de un cambio en el sistema tributario de México “para poder expandir el bienestar y la construcción del Estado social de derechos”.
La necesidad es reconocida al interior del gobierno mexicano. El secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, ha declarado en varias ocasiones sobre la importancia de la reforma fiscal.
Sin embargo, las circunstancias no le han permitido al gobierno proceder con sus planes de reforma. La intensión era debatir la reforma el año pasado, pero la pandemia echó el plan por la borda. Echarla a andar en plena crisis económica presionaría las de por sí asfixiadas finanzas de hogares y empresas, explicó Herrera Gutiérrez, por lo que decidió posponerse.
El titular de Hacienda no ha dado fechas precisas sobre cuándo llegaría un proyecto de reforma fiscal al pleno de ambas cámaras. La discusión tendrá que suceder, dijo, después de las elecciones intermedias de este año, que se celebrarán en junio y que podrían cambiar la composición de la Cámara de Diputados.
México es uno de los países con los niveles de recaudación fiscal más bajos entre países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según datos del órgano internacional, el gobierno mexicano recaudó en 2018 el 16.1% del equivalente a su Producto Interno Bruto (PIB) anual. El promedio en la región de América Latina y el Caribe fue de 23.1%; para los países miembros, el promedio es de 34.3%.
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