La Cámara de Diputados tiene pendiente de aprobar una reforma constitucional que pretende reducir la jornada laboral de 48 horas a 40 horas semanales, en aras de acercar a México a los estándares de países desarrollados.
Se trata de una modificación a la fracción IV del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política, relativa a los días de descanso y la jornada laboral, misma que ya fue dictaminada en comisiones desde abril de este año.
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La idea es establecer una jornada laboral de 40 horas totales a la semana, con dos días de descanso por cada cinco trabajados.
Los diputados tenían previsto aprobar esta reforma en el actual periodo ordinario de sesiones, antes de las vacaciones de fin de año. Sin embargo, las cámaras empresariales pidieron que se detuviera el proyecto o que se reformulara, ya que un recorte a la jornada laboral supone ajustar los turnos laborales de las empresas y reestructurar sus esquemas de producción.
Hace tres días, Marcela Guerra Castillo, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, regresó el dictamen a la Comisión de Puntos Constitucionales para introducir propuestas que surgieron en un parlamento abierto sobre la jornada laboral, que se efectuó hace unos días.
En dicho foro, el sector privado expresó la opción de disminuir la jornada laboral de manera gradual, a razón de un día por año, para que las empresas se puedan adaptar y absorber el impacto económico que implica recortar el tiempo de trabajo y establecer dos días de descanso por cada cinco días laborados.
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La iniciativa refiere que México es uno de los países donde más horas se trabaja a la semana, lo cual afecta el rendimiento de los trabajadores y su derecho a conciliar la vida personal y el trabajo, así como la conservación de una buena salud.
La reforma supone que los trabajadores del país tendrán que cumplir jornadas efectivas de ocho horas diarias hasta completar 40 horas semanales y tener dos días semanales para descansar.
De esta manera, se acabarían las jornadas laborales de 10 horas diarias y las semanas de trabajo de lunes a sábado.
El sector privado, en voz de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) ha manifestado que la aplicación de esta reforma afectará principalmente a las pequeñas y medianas empresas (pyme), quienes tendrán que contratar más personal para reducir la jornada diaria y semanal, lo que finalmente implicará aumentar sus costos de producción.
De ahí que el sector privado ha pedido que se aplique de manera gradual.
GC





