La economía mexicana habría registrado un crecimiento mensual de 0.16% en junio, de acuerdo con el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), mientras que el indicador ajustó a la baja la estimación de mayo, al pasar de un crecimiento mensual de 0.01% a una contracción de 0.28%.
La revisión respondió principalmente a una corrección posterior al fuerte crecimiento de 1.20% observado en abril, asociado al mayor gasto en construcción realizado en anticipación del Mundial 2026.
Según la estimación del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la ligera recuperación de junio estuvo impulsada por las actividades secundarias, integradas por manufactura, construcción, minería y generación de electricidad, gas y agua, que avanzaron 0.15% mensual.
Por su parte, las actividades terciarias, conformadas por comercio y servicios, crecieron 0.16% respecto a mayo.
No obstante, ni las actividades secundarias ni las terciarias registraron un crecimiento mensual significativo en junio, pese a que el Mundial comenzó a celebrarse parcialmente en México a partir del día 11 de ese mes.
En comparación anual, la economía mexicana habría crecido 1.7% en junio, después del avance estimado de 1.6% en mayo. Por componentes, las actividades terciarias habrían aumentado 2.2% anual, mientras que las secundarias crecieron 0.5%.
Al considerar el fuerte crecimiento de abril y el desempeño estimado del IOAE para mayo y junio, el Producto Interno Bruto (PIB) habría registrado un crecimiento trimestral de 1.54% en el segundo trimestre, con un avance anual de 1.57%.
De confirmarse estas cifras, el crecimiento anual del PIB durante el primer semestre de 2026 sería de 0.97%.
Tras evaluar las estimaciones del Inegi, Banco BASE señaló en un análisis que, aunque la información disponible apunta a que el crecimiento económico de México en el segundo trimestre superó el 1% trimestral, este rebote no debe confundirse con una recuperación sostenida de la actividad económica.
Lo anterior, porque “la manufactura continúa deteriorándose en la mayoría de los subsectores, mientras que el mercado laboral muestra estancamiento, marcado por un claro debilitamiento en el empleo formal y contracciones anuales del empleo en la mayor parte de los subsectores manufactureros”.
“Para el consumo, esto se mantendrá como un riesgo a la baja en los próximos meses”, indicó.
La institución financiera agregó que otros componentes del PIB también enfrentan riesgos importantes, entre ellos la inversión del gobierno, que continúa limitada por las rigideces del gasto y el bajo crecimiento económico.
Asimismo, la inversión privada permanece estancada, con contracciones en la inversión en maquinaria y equipo, afectadas por los aranceles, la incertidumbre política, el debilitamiento institucional en México y el proceso de revisión del T-MEC.
En contraste, añadió, las exportaciones mantienen una trayectoria de crecimiento, impulsadas por la mayor demanda de Estados Unidos de equipo de cómputo destinado a la construcción de centros de datos.
“Debido a que estas exportaciones dependen en gran medida de insumos importados casi terminados, el valor agregado en México es bajo, lo que limita su impacto en la generación de empleo nacional. Además, implican un deterioro del perfil exportador de México”, alertó.
Banco BASE recordó que las cifras del IOAE suelen registrar revisiones importantes, por lo que la publicación del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) correspondiente a mayo, prevista para el jueves 23 de julio, será clave para confirmar el desempeño de la economía mexicana.





