Pese al bajo crecimiento económico registrado el año pasado y a la incertidumbre generada por la imposición de aranceles, directivos de Grupo Financiero BASE afirmaron que los fundamentales macroeconómicos de México y su baja tasa arancelaria efectiva mantienen el atractivo del país para la inversión extranjera, la cual está a la espera de un “detonador” para reactivar flujos de capital.

De acuerdo con Julio Escandón, director general de BASE, el año pasado la economía mexicana mostró un desempeño débil en comparación con periodos previos, cuando el nearshoring impulsó un mayor dinamismo.

Durante el BASE Day, el directivo explicó que la imposición de aranceles a principios del año pasado sí tuvo impacto en ciertos sectores y, de hecho, las exportaciones crecieron menos de lo observado en los últimos cinco años.

Crecieron alrededor de 6% vs 8% —a veces 11%— de años anteriores… Sí hubo impacto en algunos sectores, pues hay cierto grado de incertidumbre. Hay otros sectores que no lo viven de esa manera.

“Yo diría que estamos en un periodo de transición, y creo que eventualmente va a haber una resolución favorable para los tres países (que conforman el T-MEC -México, Estados Unidos y Canadá) porque es evidentemente que estamos integrados y que necesitamos de los tres países”, señaló.

En ese contexto, sostuvo que el interés de inversionistas extranjeros se mantiene vigente e, incluso, empresas internacionales están “poniendo un pie” en México mientras esperan mayor claridad en el entorno.

Lo que estoy viendo es que las empresas extranjeras están poniendo un pie… están ‘pagando por ver’, y ya que esto se destrabe, va a empezar a venir otro tsunami de inversión.

“En BASE, recibimos semanalmente gente muy interesada de todas partes del mundo, me sorprende que incluso de Turquía llegaron unas personas para hacer inversiones en México, yo creo que están esperando ciertas… el detonador para ya ir con todo y hacer las inversiones. Pero el interés sigue ahí, me parece que no va a terminar y que eventualmente se va a detonar el crecimiento”, afirmó.

Sobre el plan de inversión en infraestructura que el gobierno federal presentó hace unos días, Escandón consideró que se trata de una condición necesaria para el crecimiento, aunque resaltó que tienen principal énfasis en el mercado interno.

En ese sentido, indicó que un programa complementario orientado al sector externo y a la inversión extranjera fortalecería el desempeño de la economía mexicana.

Me parece que es una condición necesaria para el crecimiento, aunque está más enfocado hacia el sector interno… yo veo el Plan México como el sector interno y me parece que el componente de un programa de impulso al sector externo, de inversión extranjera, tendría digamos el complemento ideal para el crecimiento de la economía mexicana”, expuso.

Por su parte, Enrique, director de administración y finanzas de BASE, señaló que existen sectores con alto interés, aunque reconoció que persiste un impasse ante reglas que aún no están completamente claras.

Sostuvo que, más allá de ese entorno, México mantiene ventajas competitivas y estabilidad macroeconómica frente a otros países.

En tema de inversión yo diría que sí ha habido sectores muy interesados, si bien ha habido un impas porque todas las reglas no están claras, los factores macroeconómicos, las ventajas competitivas que tiene México ahí están, entonces estos países, estos empresarios que vienen, con tratado, sin tratado, vemos ciertos atributos muy favorables en México que no se están dando en otros países o la estabilidad macroeconómica no se está dando en otros países, entonces sigue siendo comparativamente muy atractivo”, afirmó.

Escandón subrayó que uno de los elementos centrales es la tasa efectiva de aranceles de México, que ronda 5%, ubicándose entre las más bajas a nivel internacional.

Estamos dentro del top 5 de menor arancel en tasa efectiva. China tiene una tasa efectiva de más de 30%. Entonces, hay mucho ruido atrás pero la realidad es que los fundamentales ahí están para mayor inversión en México”, dijo.

En cuanto a los retos, el directivo afirmó que siempre han existido y que el año pasado fue particularmente complejo, lo que obligó a realizar ajustes internos.

Consideró que uno de los principales desafíos es contar con tecnología escalable, invertir de manera inteligente y fortalecer el capital humano, sin perder de vista las necesidades de los clientes.

El año pasado nos enseñó muchas cosas y también adaptamos muchas cosas para estar preparados para un futuro.

“Creo que el principal reto es tener una tecnología que sea escalable, hacer inversiones inteligentes en tecnología, pues uno puede gastar millones de pesos en tecnología, pero lo que realmente hace que la tecnología funcione son las personas. Entonces, seguir teniendo esa visión de contratar a la gente indicada con la cultura que creemos, no olvidarnos jamás de los clientes, de las necesidades de los clientes, no dar por hecho que un cliente necesita algo sino más bien o preguntárselo o darnos cuenta y descubrir que tal vez necesita algo más que él ni siquiera se ha dado cuenta y eso lo vamos a lograr con una cercanía, yo creo que ese es de los retos principales que enfrentamos”, expuso.

Respecto a la regulación, indicó que puede incluso convertirse en ventaja competitiva si se actúa con congruencia y de manera proactiva.

Sea regulación internacional, mexicana o europea, la verdad es que no la veo como un reto, yo creo que más bien hay veces que se vuelve hasta una ventaja competitiva. Y hay muchos retos, pero hay que enfrentarlos”, dijo.

En ese contexto, Lorenzo Barrera Segovia, presidente ejecutivo del Consejo de Grupo Financiero BASE, resumió la postura del grupo con una frase: “Preferimos vender pañuelos que usarlos”.