La inflación en México continuará presionada en el corto plazo y su desaceleración será gradual, en un entorno influido por el encarecimiento de alimentos, el aumento en costos laborales y los efectos de aranceles, advirtieron analistas de Estudios Económicos de Banamex.

En una nota oportuna, el grupo financiero destacó que la inflación general anual se ubicó en 4.59% en marzo, por encima del 4.02% observado en febrero, con lo que se confirma una trayectoria al alza desde el arranque del año y se alcanza el nivel más elevado desde octubre de 2024.

Bajo este escenario, los especialistas reiteraron que la inflación general y la subyacente cerrarían 2026 en 4.3% anual, aunque señalaron que el balance de riesgos permanece sesgado al alza.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el repunte reciente estuvo impulsado principalmente por el componente no subyacente, que se elevó a 5.05% anual, su mayor nivel desde mayo de 2025. Dentro de este rubro, sobresalió el comportamiento de los productos agropecuarios, cuya inflación alcanzó 8.77% anual, frente al 4.50% registrado el mes previo, resultado de presiones en la oferta que han encarecido de forma importante frutas y verduras.

En este segmento, la inflación llegó a 21.77% anual, reflejando incrementos significativos en productos como jitomate, papa, tomate verde y limón. En contraste, los productos pecuarios mostraron una moderación, con una variación de 0.34% anual.

Por otro lado, el componente de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno registró un aumento de 2.21% anual, su mayor nivel desde noviembre de 2025. Al interior, las tarifas gubernamentales crecieron 6.03% anual, superando el umbral de 6% por primera vez desde junio de 2023, mientras que la inflación en energéticos se ubicó en 0.13%, tras dos meses en terreno negativo.

En cuanto al componente subyacente, este se desaceleró por segundo mes consecutivo a 4.45% anual, aunque permanece en niveles elevados, al acumular once meses por encima de 4%. Dentro de este indicador, destacó el comportamiento de los servicios, cuya inflación se aceleró a 4.51%, lo que evidencia la persistencia de presiones vinculadas a costos.

Tras evaluar el reporte, los analistas de Banamex señalaron que, como anticipaban, desde enero comenzó a observarse un repunte en la inflación anual, asociado en parte a los incrementos en impuestos que impactaron a las mercancías alimenticias, mientras que los efectos de los aranceles en bienes no alimenticios —como vestido, calzado y autos eléctricos— se trasladarán de forma gradual a lo largo de 2026.

Asimismo, indicaron que las presiones inflacionarias estarán relacionadas con aumentos acumulados en los costos laborales y mayores precios internacionales de energéticos, aunque podrían verse parcialmente compensadas por un tipo de cambio apreciado respecto al año pasado, una menor inflación de precios al productor y un crecimiento económico moderado.

Para el componente subyacente, Banamex anticipa que, después de promediar 4.5% anual en el primer trimestre, se registraría otro pico inflacionario entre junio y julio, seguido de una disminución gradual en la segunda mitad del año.

En el caso de la inflación no subyacente, el grupo financiero prevé una estabilización, con una moderación en los precios agropecuarios tras el repunte reciente, aunque con ligeras presiones en energéticos ante el aumento de las referencias internacionales.

Finalmente, los analistas advirtieron que entre los principales riesgos al alza destacan una posible depreciación del tipo de cambio en un entorno de volatilidad global, mayores efectos de segundo orden derivados de impuestos y aranceles, un traspaso más amplio del incremento al salario mínimo hacia otros salarios y condiciones climáticas adversas que impacten los precios agropecuarios.

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