La inflación en México desaceleró su paso en diciembre; sin embargo, el subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath, sentenció que “persiste el meollo del problema” y analistas consideraron que no hay motivos para alegrarse, porque la “maldad” se mantiene de forma estructural.
Los precios de los bienes y servicios en el país, los cuales se miden con la inflación, aumentaron 7.45 por ciento anual en la primera quincena de diciembre, cuando el consenso del mercado preveía una tasa de 7.71 por ciento, según datos del INEGI.
Así, la inflación anual bajó de 7.7 por ciento en la segunda quincena de noviembre a 7.45 por ciento en la primera de diciembre, nivel que se mantiene como uno de los más elevados en los últimos 21 años, señaló el analista de Monex, Marcos Daniel Arias.
“El resultado se vio beneficiado por una baja abrupta en los precios del gas doméstico LP, que con una caída quincenal de 9.63 por ciento fue el producto de mayor incidencia en la quincena”, destacó el especialista.
De manera quincenal (frente a la segunda mitad de noviembre), la inflación fue de 0.10 por ciento, el nivel más bajo para un mismo periodo desde 2010.
Los productos y servicios que más subieron de precio y tuvieron mayor impacto en la inflación fueron: transporte aéreo (31.88 por ciento), chile poblano (26.24 por ciento), limón (20.49 por ciento), servicios turísticos en paquete (18.55 por ciento) y plátanos (7.25 por ciento).
En contraste, los que más bajaron fueron: tomate verde (22.60por ciento), chile serrano (20.44 por ciento), jitomate (9.97 por ciento), papaya (9.86 por ciento) y gas doméstico LP (9.67 por ciento).
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Sin echar las campanas al vuelo
La inflación tiene dos componentes: subyacente (alimentos, bebidas y tabaco; mercancías no alimenticias y servicios de vivienda, educación, entre otros). Es un indicador que refleja cómo viene el comportamiento futuro de los precios.
El no subyacente es el más volátil y se integra de agropecuarios (frutas, verduras y pecuarios, así como energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno).
La inflación subyacente se aceleró se aceleró a 0.59 por ciento en la primera quincena de noviembre, mientras que la no subyacente disminuyó 1.29 por ciento.
“Disminuye el componente más volátil de la inflación, mientras que el componente subyacente sigue a la alza . Aunque la inflación general logra desacelerarse en el margen, no es buena noticia, ya que persiste el meollo del problema”, dijo Heath en su cuenta de Twitter.
Arias destacó que la inflación subyacente resultó la más alta de todo 2021 y la mayor para una misma quincena comparable en los últimos 21 años.
Alfredo Coutiño, analista de Moody’s Analytics, aseguró que no hay motivo para alegrarse por la “pequeña moderación” en la inflación quincenal, porque la “maldad” sigue estando de forma estructural, la cual no solo no se modera sino que sigue bajo presión.
La baja en la inflación es una buena noticia, aunque su impacto se limitará a una reducción en los pronósticos para cierre de 2021 y no una mejora integral para el panorama. En su lugar, continúa la preocupación por la dinámica de la subyacente, que se mantiene en ascenso desde abril y se estabilizará arriba de 5.5% en los próximos meses”, destacó el especialista de Monex.
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