La inflación en México mantendría una ligera tendencia al alza a partir de agosto y cerraría 2026 en 4.2%, de acuerdo con analistas de Estudios Económicos Banamex, pese a que en la primera quincena de julio el indicador desaceleró a 3.10% anual, desde el 3.18% registrado en la quincena previa.
Según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inflación acumuló ocho quincenas consecutivas de desaceleración y ligó cuatro quincenas por debajo del umbral de 4% anual, desempeño que estuvo impulsado principalmente por el comportamiento del componente no subyacente.
La inflación no subyacente se ubicó en 0.21% anual, con lo que sumó seis quincenas consecutivas desacelerándose y alcanzó su nivel más bajo desde la primera quincena de agosto de 2023.
En contraste, la inflación subyacente, considerada el indicador que refleja la trayectoria de los precios en el mediano y largo plazo, se ubicó en 3.95% anual, con una ligera aceleración respecto de la quincena anterior. Aun así, acumuló dos quincenas consecutivas por debajo de 4%.
En este contexto, los especialistas de Banamex prevén presiones inflacionarias al alza derivadas de la reversión en el componente de agropecuarios, así como de los aranceles, cuyos efectos consideran que se manifestarán con mayor claridad, además de los aumentos acumulados en los costos laborales. Estos factores, señalaron, serían compensados por un tipo de cambio apreciado respecto al año pasado y por un crecimiento económico que se mantendrá moderado.
En una nota oportuna, los analistas indicaron que la inflación anual de mercancías, en especial la de productos no alimenticios, permanecería baja, aunque anticiparon un ligero incremento durante los últimos meses del año conforme pierdan fuerza los efectos de la apreciación del tipo de cambio y de la holgura económica.
Respecto a la inflación de servicios, señalaron que permanece por arriba de su promedio histórico debido a las presiones acumuladas por costos. No obstante, estimaron que estos efectos serían parcialmente mitigados por una creación de empleos modesta y por un posible impacto más visible de la holgura económica sobre este componente.
“Con esto, estimamos la inflación subyacente en 4.1% al cierre del año, con variaciones mensuales muy cercanas a su media histórica. Para la inflación no subyacente anual estimamos una ligera tendencia al alza que responderá en gran medida a una base de comparación anual baja”, mencionaron.
Con base en este escenario, proyectan que la inflación general seguiría una ligera tendencia al alza desde agosto hasta ubicarse en 4.2% en diciembre.
Cabe mencionar que los analistas identificaron como riesgos al alza los efectos de los incrementos en aranceles, que podrían manifestarse con mayor intensidad si las empresas comienzan a agotar los inventarios acumulados, así como un mayor traspaso del incremento en el salario mínimo al resto de los salarios, lo que ralentizaría aún más la tendencia descendente de la inflación de servicios.
Otro riesgo es un mayor efecto de condiciones climatológicas y sanitarias desfavorables, particularmente ante un posible fenómeno de ‘El Niño’ severo en los próximos meses, y precios superiores a los estimados en frutas y verduras debido al incremento en las referencias internacionales relacionadas con fertilizantes.
Por el lado de los riesgos a la baja, consideraron que podrían presentarse efectos mayores a los estimados de la holgura económica, así como un impacto más amplio de la apreciación del tipo de cambio sobre la inflación de mercancías.
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