La inflación general anual desaceleró al cierre de diciembre al ubicarse en un nivel de 7.36%, por debajo del 7.45% registrado en los primeros quince días del mes, y luego de que en noviembre se situó en 7.37%.

El dato es menor a lo esperado por el consenso del mercado, que previa una tasa de 7.5%, según la última Encuesta Citibanamex de Expectativas; sin embargo, es su nivel más alto desde enero de 2001.

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En la información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) se destaca que en diciembre, el índice de precios subyacente presentó un aumento mensual de 0.80% y anual de 5.94%. A su interior, los precios de las mercancías subieron 0.91% a tasa mensual y los de los servicios 0.68%.

En tanto, el índice de precios no subyacente retrocedió 0.90% a tasa mensual y mostró un alza de 11.74% a tasa anual. Dentro de éste, a tasa mensual, los precios de los productos agropecuarios disminuyeron 0.08% y los de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno bajaron 1.56%.

De acuerdo con Grupo Financiero Monex, los datos generan “sentimientos mixtos”, pues por un lado, la inflación general interrumpió la racha de tres incrementos consecutivos al pasar de 7.37% anual (a/a) en noviembre a 7.36% en diciembre, pero por el otro, el componente subyacente llegó a un nuevo máximo de 20 años.

“De esta manera, la inflación general parece haber alcanzado su máximo durante la segunda quincena de noviembre con 7.70% anual y a partir de enero será notable el inicio del descenso progresivo hacia el rango objetivo. Sin embargo, el que la inflación subyacente no haya culminado su escalada es un motivo de preocupación, pues en tanto se mantenga cercana a 6.00%, el potencial de descenso de la inflación general será muy limitado.

“Así, esperamos que el Banco Central mantenga una política rígida en línea con lo expresado ayer en las minutas de diciembre, pues, de momento, luce complicado un regreso a los niveles objetivo y en su lugar mantenemos la expectativa de que la inflación cierre 2022 en 4.50%”, señaló la institución financiera.

CIBanco coincidió en que, en términos anuales, “la inflación general parece haber alcanzado un techo y que en los siguientes meses comenzará un descenso que le permita cerrar el 2022 alrededor de 4.50%”.

“La mala noticia es que el rubro subyacente, aquel que excluye bienes volátiles como energéticos y alimentos, así como el que tiene implicaciones de política monetaria y en la formación de expectativas de mediano plazo de inflación, sigue subiendo e incluso aceleró el ritmo de crecimiento, con posibilidades de que supere el 6.0% en los primeros meses del año.

“Con estos niveles de precios, Banxico deberá seguir con su política de subida de tasas de interés, por lo que en su encuentro de febrero se anticipa por lo menos un alza de 25 puntos base”, indicó.

Tras la publicación de Inegi, INVEX proyectó que la inflación general cerrará 2022 en 4.84%, un nivel más alto al 4.22% estimado anteriormente.

“Ajustamos nuestro pronóstico al alza debido a problemas en la cadena de suministros que podrían extenderse más allá del primer trimestre del año y ejercer presión adicional sobre los precios de mercancías; a mayores precios de servicios una vez que pase la ola de la variante ómicron y a presión en el componente no subyacente de la inflación (productos agropecuarios y energía) por distorsiones tanto de oferta como de demanda”.

Respecto a la política monetaria del Banco de México (Banxico), el grupo financiero señaló que, en parte por la expectativa de una inflación que en 2022 no regresará al intervalo objetivo del banco central (3.0% +/- 1.0%), se continuará con un ciclo de política monetaria restrictiva.

“Nuestro estimado para la tasa de interés de referencia al cierre de 2022 se ubica en 6.75%. En caso que la inflación no ceda conforme a la trayectoria prevista, el nivel que estimamos para dicha tasa podría aumentar”.

De acuerdo con el subgobernador de Banxico, Jonathan Heath, el avance de la inflación subyacente “no es buena noticia”, pues es “señal de la persistencia de un problema” que podría ser estructural.

“La inflación para fin de año fue 7.36%, marginalmente menor a la de 7.37% de noviembre y por debajo de la expectativa. Sin embargo, no es buena noticia ya que la subyacente sigue al alza, llegando a 5.94%, señal de la persistencia de un problema más inercial y hasta estructural”, escribió en Twitter.

En su comunicado, el Inegi precisó que los productos genéricos cuyas variaciones de precios al alza destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron la carne de res; limón; transporte aéreo; loncherías, fondas, torterías y taquerías; servicios turísticos en paquete; gasolina de bajo octanaje; pollo; restaurantes y similares; plátanos y vivienda propia

En tanto, los productos genéricos cuyas variaciones de precios a la baja destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron el gas doméstico LP, tomate verde, jitomate, chile serrano, otros chiles frescos, papaya, otras verduras y legumbres, piña, lechuga y col y melón.

Así, el índice de precios de la canasta de consumo mínimo tuvo un incremento mensual de 0.29% y anual de 8.11%.

Las entidades con los aumentos mensuales más tremendos en el INPC fueron Campeche, Yucatán, Michoacán, Sinaloa y Nayarit. Los estados con caídas en el índice de precios fueron Estado de México, Hidalgo, Puebla, Zacatecas y Morelos.

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