La industria manufacturera mexicana comienza a debilitase al cierre del primer semestre del año, ante una menor demanda de bienes importados en Estados Unidos.

El Indicador Multidimensional de la Manufactura, que elabora mensualmente la unidad de Análisis Económicos de BBVA México, tuvo una caída de 1.2% en el mes pasado mes de junio respecto a igual mes de 2022.

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Mientras que en el periodo de enero a junio de 2023, el Indicador creció 1.7%, resultado que si bien es positivo, se ubicó 2.66 puntos porcentuales por debajo del primer semestre del año pasado.

“La contracción del mes de junio sugiere ya un punto de inflexión, para la producción manufacturera en México, tras la debilidad que se ha observado en la demanda de bienes duraderos en Estados Unidos”, refirió BBVA México en un reporte.

Una razón importante consiste en que el consumo de bienes duraderos en el mercado norteamericano retrocedió en mayo 3.4% respecto al mes de enero de este mismo año y también fue 4.9% menor a lo observado en enero de 2022.

Asimismo, los datos oficiales generados en México reflejan una pérdida de dinamismo en la industria manufacturera local.

En mayo pasado, el volumen de producción manufacturera se contrajo 1.4% en relación con igual mes de 2022, sobre todo por los malos resultados de las industria alimenticia, química y metálica básica.

De todas las ramas manufactureras, la industria automotriz ha tenido el comportamiento más sobresaliente, ya que su producción aumentó 0.8% en el periodo interanual mayo-mayo, con lo que sus volúmenes de fabricación de unidades ya superaron en 6.6% los niveles previos a la crisis por la pandemia del Covid-19.

Además, las plantas automotrices establecidas en el país trabajan a 94.7% de su capacidad, el dato más alto desde 2013.

Los datos anteriores habla de una “mayor resiliencia de este segmento”, gracias a la demanda de automóviles que todavía persiste en Estados Unidos, el principal destino de las exportaciones de vehículos ligeros armados en México.

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“Los datos sugieren que la escasez de automóviles en años previos, derivada de los cuellos de botella y restricción de suministros, ha impulsado las ventas del sector automotriz este año, ante la normalización de las cadenas de valor”, refirió el análisis.

Sin embargo, todavía existen ramas manufactureras que están rezagadas en relación con sus niveles de capacidad ocupada previos a la pandemia del Covid-19. Este es el caso de las industrias de la madera, prendas de vestir, productos de piel, industria química y fabricación de plástico y hule, lo cual implica que todavía les falta camino por recorrer para recuperarse por completo.

Para el segundo semestre del año, se espera que la producción manufacturera nacional continuará con una tendencia de desaceleración conforme se consoliden las expectativas de “recesión ligera” o pérdida de dinamismo en la economía de Estados Unidos.

Lo anterior, debido a un entorno de altas tasas de interés y apretamiento de las condiciones de financiamiento en la economía norteamericana, con impacto negativo sobre la demanda de bienes duraderos en ese país.

“En México, otros segmentos de actividad mitigarán el menor crecimiento de la industria, en particular, anticipamos que la resiliencia del consumo se prolongará ante las ganancias en salario real y empleo registradas desde 2022”, concluyó BBVA México.

GC