Conforme se recupera la economía, también se reactiva la industria de la vivienda en el país, proceso que destaca por una mayor demanda de las generaciones más jóvenes, millenials y centennials, que aspiran a comprar una casa o departamento, así como por un interés de trabajadores a distancia o “nómadas digitales” para radicar en sitios distintos a su lugar de origen.

También se ha detectado un componente de extranjeros que ven a México como un destino amigable para pasar las vacaciones de verano o de invierno y que, por tanto, buscan una vivienda en sitios turísticos para habitar temporalmente, comenta en entrevista Pedro Fernández Martínez, vicepresidente Cono Norte de la Confederación Inmobiliaria Latinoamericana (Cila).

“Hay jóvenes que mueven la sinergia del sector. Antes no deseaban adquirir inmuebles, porque decían ‘somos ciudadanos del mundo, no queremos tener anclaje que entorpezca nuestro desarrollo’. Pero llega pandemia del Covid-19 y vuelven a cambiar las reglas del juego”, refiere el experto.

La gota que derramó el vaso fueron las necesidades del trabajo remoto y las medidas de confinamiento que hizo a los millenials (que nacieron después de 1980) y los centennials (que nacieron después del 2000) adaptarse a la nueva realidad.

“Son generaciones que entendieron que comprar una vivienda es el principio del fortalecimiento patrimonial. Los nómadas digitales se dieron cuenta de la eficiencia de las nuevas oficinas digitales, por lo que ya no es necesario en muchas actividades productivas tener oficinas físicas” para desarrollarse, agrega Pedro Fernández.

El experto en bienes raíces –quien fue presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) en 2021— observa que, de manera incipiente, ha repuntado la demanda de créditos hipotecarios, tanto en la banca como a través de los esquemas de interés social, como el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).

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“Las generaciones millenial y centennial se salieron de lugares con un costo indirecto de vivienda alto y lo cambiaron por otro que todavía tiene el plus de amenidades ad hoc para un estilo de vida en la playa, la montaña, etcétera”, comenta Fernández Martínez.

El Infonavit –la hipotecaria más grande de México— ha visto crecer la demanda de las nuevas generaciones por financiamiento de vivienda, tanto que actualmente más de los 80% de los créditos son para las generaciones más jóvenes, asegura el experto.

En esto han contribuido los nuevos productos  y facilidades de crédito del Infonavit, que permiten a los trabajadores unir sus subcuentas de vivienda para adquirir de manera conjunta un inmueble de mayor valor, de hasta 3.9 millones de pesos (mdp), cuando el crédito tradicional del Instituto concede un monto de hasta 2.4 mdp.

En lo que va de la presente administración, el Infonavit ha otorgado créditos a 480,000 jóvenes de menos de 30 años, para vivienda o terreno, según datos del organismo.

“Turismo inmobiliario” y turismo médico mueven al sector

Pedro Fernández reconoce que la industria de la vivienda enfrenta un panorama complejo por el aumento de precios de los insumos para la construcción, como consecuencia de las presiones inflacionarias que enfrenta el país, y el impacto de eventos extraordinarios como la guerra entre Rusia y Ucrania, que han elevado los precios del acero, el cemento y el PVC, entre otros.

No obstante, “la industria no se detiene porque la vivienda es un artículo de primera necesidad”, insiste el experto inmobiliario.

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En su balance, Fernández Martínez expone que uno de los ejes que sustenta al sector es el “turismo inmobiliario”, en la medida en la que “México está en la mira de extranjeros, que se sienten atraídos por los colores, la gastronomía, la geografía y un mejor clima en temporada invernal”, sobre todo para ciudadanos de nuestros principales socios comerciales, Estados Unidos y Canadá.

Los extranjeros buscan establecerse –principalmente en modalidad de renta— en destinos como la Riviera Maya, la Riviera Nayarit, las costas de Oaxaca “que se están poniendo las pilas”, Los Cabos y el Golfo de México “que tiene nuevas sorpresas”.

Asimismo, la rama del turismo médico facilita el desplazamiento de nacionales y extranjeros, lo que también va acompañado de una demanda de vivienda, comenta Pedro Fernández.

Usos mixtos, el destino de la CDMX

La Ciudad de México plantea un panorama particular, ya que en la medida en que constituye el principal mercado de oficinas del país, la pandemia del Covid-19 desocupó grandes extensiones de espacios que todavía siguen sin encontrar inquilinos. Actualmente, la vacancia es de 23.4% en espacios de clase A.

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En este sentido, las empresas inmobiliarias tratan de adaptarse a las nuevas circunstancias con la adopción cada vez más frecuente del concepto de usos mixtos, de modo que en un mismo edificio coexisten departamentos, comercios y oficinas.

“Vivimos tiempos de cambio y quien no se adapta, difícilmente seguirá vigente. Tenemos nuevos fenómenos como los nómadas digitales, el impulso de los usos mixtos en la Ciudad de México crece ‘cuánticamente’. Muchos conglomerados de oficinas tendrán este destino (…) Muchos inmuebles pueden migrar a aulas educativas, museos, consultorios, donde convivirán unos con otros en un mismo conglomerado habitacional”, concluye Pedro Fernández.