El presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Rogelio Garza, advirtió que la industria automotriz mexicana, que se consolidó durante tres décadas al amparo del libre comercio en Norteamérica, enfrentará en 2026 uno de sus momentos más complejos, ante la revisión del T-MEC, en un contexto marcado por la vigencia de un arancel de 25% a las exportaciones hacia Estados Unidos y la necesidad de que esa negociación permita restablecer el libre flujo de vehículos y autopartes en la región.
En entrevista para Norte Económico, el podcast de Grupo Financiero Banorte, el directivo retomó que la industria automotriz mexicana fabricó 3.7 millones de vehículos en 2025, de los cuales, 88% se exportaron al mundo y la mayoría se envió a Estados Unidos (80%).
En ese sentido, resaltó que el T-MEC “ha sido un instrumento fundamental” para que la industria haya crecido de manera exponencial.
“Esto se ha debido precisamente a dos o tres factores fundamentales. El primero es que ha habido un tratado de libre comercio… que ha permitido y que ha dado libre acceso a los mercados para la industria automotriz en la región Norteamérica”, indicó.
Añadió que durante los últimos 30 años, el sector desarrolló una integración profunda, con cadenas productivas que cruzan fronteras de manera constante. De hecho, recordó que “hay piezas, inclusive, que viajan dentro de la región siete u ocho veces, pues cruzan las fronteras para distintos procesos productivos”.
Garza abundó que dicho modelo se mantuvo sin fricciones hasta 2024. Sin embargo, el escenario cambió en 2025 con el regreso de Donald Trump a la presidencia de EU y con la imposición de un gravamen bajo la medida 232 de seguridad nacional.
“Llega una nueva administración en Estados Unidos, nos ponen a México un arancel, de un 25%, con la posibilidad de descontar solamente el contenido americano, no el de la región, ¿Qué significa esto? Que ese 80% de vehículos que se mandaron a Estados Unidos el año pasado, esos pagaron un 25% de arancel y algunos están en los procesos de devolución del contenido americano.
“Ahora, llegamos a un año atípico para la industria, en donde habrá una revisión en julio de este año con aranceles impuestos sobre el sector automotriz”, manifestó.
Al respecto de dicho proceso, el directivo indicó que, aunque aún no se conoce la postura que llevará Estados Unidos a la mesa, la industria automotriz considera que habrá temas centrales como vehículos eléctricos, nuevas tecnologías de baterías, la regla de origen de 75% de contenido regional y los mecanismos laborales.
Apuntó que lo que quiere el sector es que“una vez que discutamos los temas que se tengan que discutir en la mesa, regresemos al libre flujo de mercancías y de bienes para la industria automotriz en el sector y en la región Norteamérica”.
El objetivo, añadió, es que tras la revisión “ya no haya ningún tipo de arancel para la industria automotriz mexicana, ninguna 232 medida, ningún arancel de ningún tipo”.
“El panorama para 2026 va a depender mucho precisamente de cómo terminemos en la revisión del tratado y en cómo logremos quitar esa medida 232. También va a depender del desempeño de la industria americana, si exportamos 80% para allá, pues bueno, va a depender mucho de esa demanda americana. También de cómo se comporta el mercado de venta en Estados Unidos para poder también ver la demanda que tendrán de vehículos mexicanos allá.
“Entonces vamos a depender de esos factores, principalmente del desempeño del mercado Estados Unidos, de la revisión del T-MEC y de la medida 232, que podamos ser capaces de negociar que se elimine esa medida 232”, indicó.
En paralelo, dijo, el sector observa otros frentes, como la entrada de vehículos de marcas chinas al mercado mexicano y el decreto que eleva los aranceles a países sin tratado comercial.
En ese punto, Garza respaldó la medida al señalar que busca “poner un piso más equitativo y más justo en México” para la industria establecida que genera empleo y valor agregado en el país.
Finalmente, destacó que el nearshoring sigue representando una oportunidad, aunque no automática. “No es automático esto… se tiene que trabajar y sobre todo con mucha inteligencia comercial”, apuntó, en un contexto donde la redefinición de las cadenas de suministro y la negociación del T-MEC serán determinantes.
Así, la industria automotriz mexicana llega a la revisión del tratado con una prioridad definida: eliminar el arancel de 25% y recuperar el libre comercio que permitió su expansión durante 30 años y que hoy es clave para sostener su competitividad en Norteamérica.
(Con información de Norte Económico)
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