Si bien Claudia Sheinbaum Pardo, virtual presidenta electa de México, se ha comprometido a reducir a la mitad el déficit fiscal de 5.9% del Producto Interno Bruto (PIB), que heredará de la presente administración, no quedan claros los mecanismos por medio de los cuales el nuevo gobierno conseguirá el objetivo.

Los Pre-criterios Generales de Política Económica establecen que en 2025 el déficit fiscal se reducirá a 3%, debido a que este año se habrán concluido las grandes obras de infraestructura como el Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y la Refinería Olmeca.

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Sin embargo, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) consideró que el gasto que ya no se ejercerá por la terminación de las obras emblemáticas del presidente Andrés Manuel López Obrador no alcanzará para reducir el déficit fiscal de 5.9% a 3% del PIB.

La conclusión de las mega-obras permitirá reducir el déficit fiscal únicamente en 0.5% PIB, estimó el CIEP en el reporte “La consolidación fiscal 2025: retos para el próximo sexenio”.

En el supuesto de que la tasa de referencia disminuyera el próximo año de su nivel actual de 11%, el servicio de la deuda pública puede hacer que el déficit fiscal se contraiga en 0.6% del PIB.

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Si se juntan estos dos elementos, el resultado será una reducción del déficit fiscal en 1.1% del PIB.

Como puede verse, hacen falta otras acciones de política fiscal para lograr que el déficit disminuya en una proporción de 1.8% del PIB y así lograr el objetivo de 3%.

Los investigadores del CIEP consideraron que la administración federal que encabezará Claudia Sheinbaum Pardo, a partir del 1 de octubre, tendrá que enconar otros medios para lograr la consolidación fiscal del 5.9% a 3% del PIB o 3.5%, como ha dicho la misma virtual presidenta electa.

Una de las medidas será una reforma fiscal, que debiera considerar la recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) entre los trabajadores del sector informal de la economía.

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Solo si se disminuye la informalidad en 25%, el gobierno federal podrá aumentar la recaudación en 0.8% del PIB, estimó el CIEP; no obstante, todavía faltarían otras medidas adicionales para reducir el déficit en 1% del PIB y lograr el objetivo de la  consolidación de 3%.

El aumento de la base de contribuyentes parece ser una medida ineludible, si se toma en cuenta que existe escaso margen para hacer más ahorros presupuestales como ha hecho la presente administración.

Actualmente, 60% del presupuesto federal está asignado a compromisos obligatorios que ya no aceptan más recortes, como son los servicios de salud y educación, de ahí que no se aprecian espacios que permitan liberar recursos.

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“Para una consolidación fiscal efectiva y sostenible, es necesario realizar una reforma fiscal integral, con discusiones sobre la ampliación de la ase tributaria y sobre mejorar en la eficiencia del gasto. Debe considerarse la equidad fiscal, con cargas y beneficios justos entre todos los sectores sociales y entre las generaciones presentes y futuras”, advirtió el CIEP en su reporte.

Entre las medidas que deberá considerar el gobierno de Claudia Sheinbaum están el diseño de nuevos impuestos, la mayor recaudación petrolera o el combate a la informalidad, así como revisar el gasto público, pero sin castigar áreas estratégicas como salud y educación.

“Reducir las inversiones y gastos en educación y salud puede tener efectos adversos significativos en términos de equidad”, aseguró el CIEP.

GC