Frente a una próxima discusión del paquete económico para el año 2023, el gobierno federal deberá poner en la balanza la recaudación fiscal que actualmente ha logrado frente al potencial que tiene para recaudar más, al revisar cada uno de los impuestos que se cobran en el país y la base de contribuyentes que pagan esos impuestos.

De esta manera, el gobierno federal estará en mejores condiciones para cumplir con sus funciones de atender las desigualdades sociales, a través del gasto en servicios públicos.

El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) sugiere en el estudio “La desigualdad y los impuestos” que el gobierno federal debe analizar la efectividad de la recaudación de los impuestos, en función de su tasa efectiva de captación.

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Con base en cálculos propios, el CIEP encontró que el Impuesto Sobre la Renta (ISR), que se cobra a los trabajadores como a las personas morales, es el gravamen con las tasas efectivas más altas, ya que recaudan 15.4% y 11.9% del total, respectivamente.

Después siguen el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y las cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con tasas efectivas de 6.5% y 5.5%.

Sin embargo, “las obligaciones tributarias estimadas revelan que la recaudación de la federación está relativamente concentrada entre sus contribuyentes, pues su coeficiente de Gini alcanzó una cifra de 0.685 considerando el pago del IVA, ISR, cuotas del IMSS, Impuesto Sobre los Automóviles Nuevos (ISAN), Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y aranceles”, refirió el CIEP.

De sus análisis, el CIEP considera que el ISR a personas físicas concentra más su recaudación en la menor cantidad de personas, ya que actualmente arroja un coeficiente de Gini de 0.806, interpretación que resulta de que si un resultado se acerca a 1 significa mayor concentración, y entre más se aleje del 1 significará mayor distribución.

En cambio, las cuotas al IMSS tienen un coeficiente de Gini de 0.325, lo que indica que es la contribución que más se distribuye entre la base gravable.

“Considerando todos los impuestos al ingreso y al consumo, el diseño tributario está concentrado en un reducido grupo de personas, con un resultado de 0.685”, insistió el CIEP en su estudio.

“En caso de existir un eventual cambio en la estructura impositiva en los próximos años, los coeficientes de Gini permitirían anticipar si, en el agregado, la desigualdad en la distribución de obligaciones aumentará o disminuirá”, consideró el centro.

En este sentido, el CIEP recomendó que se analicen los impuestos y su capacidad de recaudación en aras de garantizar el principio de progresividad, para que los que tienen más ingresos paguen más.

gc