El aumento de las importaciones de fertilizantes en México marca el inicio de 2026 con señales de alerta. Entre enero y febrero, el país adquirió 561,000 toneladas, un crecimiento de 34.1% frente a las 418,000 toneladas del mismo periodo de 2025.
Este repunte responde a un entorno internacional más presionado por el encarecimiento del gas natural, insumo clave en la producción, así como por el alza en los precios de amoniaco y urea, factores que elevan los costos en toda la cadena, refirió Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), en el reporte “Importaciones de fertilizantes en México y presiones globales de precios”.
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Las compras externas mantienen una alta concentración geográfica. Rusia y Marruecos lideran el suministro de fertilizantes fosfatados, mientras que Omán, Qatar y Estados Unidos dominan el mercado de urea y nitrogenados.
Canadá se posiciona como el principal proveedor de potasa para México.
Esta dependencia de pocos orígenes incrementa la vulnerabilidad ante disrupciones logísticas y tensiones geopolíticas que afectan el flujo de mercancías.
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Por tipo de producto, el comportamiento resulta desigual pero contundente en algunos segmentos.
La urea encabeza el crecimiento con un incremento de 268% anual, mientras que el fosfato diamónico (DAP) registra un salto extraordinario de 5,145%.
En contraste, fertilizantes complejos como el triple 16 caen 91%, en un entorno en que el mercado privilegia insumos básicos. Los ajustes en potasa y sulfato de amonio reflejan esta sustitución.
Conflicto internacional presiona costos
El aumento de precios se consolida con un alza de 12% anual y un incremento de 8% mensual.
La escalada del conflicto en Medio Oriente, con implicaciones en el Estrecho de Ormuz, añade presión sobre el gas natural, con incrementos estimados entre 10% y 20%, además de elevar los costos de transporte marítimo y generar incertidumbre en los tiempos de entrega.
México enfrenta un escenario complejo, ya que más del 70% de su consumo de fertilizantes depende de importaciones.
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Se prevén mayores costos de fertilización en los próximos meses, así como aumentos en transporte y alimentos. Aunque parte del impacto aún no se refleja por inventarios previos, el traslado de costos hacia productores y consumidores se considera inminente.
Ante este panorama, GCMA advirtió la necesidad de diversificar orígenes de importación, fortalecer la producción nacional y aplicar estrategias de cobertura y gestión de riesgos.
En este sentido, México debe entender a la volatilidad del mercado de fertilizantes como un factor crítico para la seguridad alimentaria y la inflación agroalimentaria en el país.
GC





