“La posibilidad de que la nueva administración ejecute las promesas de campaña sin considerar el frágil balance fiscal del país (y de las empresas estatales) constituye un riesgo que debe ser seriamente considerado por cualquier inversionista”, dijo Santiago Fernández, analista de Intercam, a través de un comunicado.Hoy por la mañana la calificadora con sede en Nueva York y Londres, Fitch Ratings mantuvo la calificación de la deuda mexicana a largo plazo denominada en moneda extranjera en ‘BBB+’, pero ajustó su perspectiva de ‘estable’ a ‘negativa. Fernández explicó que este ajuste refleja un deterioro en el balance de riesgos para el perfil crediticio de México dada la incertidumbre y probables efectos negativos de políticas públicas por parte de la nueva administración; además de crecientes riesgos en las obligaciones financieras de PEMEX y un desempeño económico débil en relación con otras economías comparables.
“Fitch considera que la decisión de cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) envía una señal negativa a los inversionistas. Algo que sumado a la posición financiera actual de la empresa estatal PEMEX, eleva los riesgos relacionados con los pasivos contingentes del gobierno mexicano”, dijo Santiago Fernández.Te puede interesar: Pone Fitch en negativo la perspectiva de calificación de México
En menos de 24 horas, dos calificadoras han modificado su perspectiva de calificación a la deuda soberana nacional, pues la firma mexicana HR Ratings hizo lo propio, según dio a conocer ayer por la noche.
Por su parte, la calificadora Moody’s dijo hoy en conferencia de prensa que mantenía la calificación de México en A3, con perspectiva a estable, si bien reconoció que la cancelación del NAIM es una señal negativa y desalienta la inversión.
En tanto, hoy por la mañana Alejandrina Salcedo, economista en jefe de la Secretaría de Hacienda de Crédito y Crédito Público (SHCP) dijo que para este año la dependencia mantenía la expectativa de crecimiento de la economía en un rango de entre 2 a 3 por ciento, y que trabajan en cumplir las metas fiscales de un déficit público de 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y continuar con la trayectoria descendiente del saldo de la deuda.ct





