Sólo tres de los cinco miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) dejaron entrever que se podría comenzar a discutir la posibilidad de recortes a la tasa de interés en las próximas reuniones.

Lo anterior fue expuesto en la Minuta de la última reunión de política monetaria (13-14 de diciembre), en la que determinaron, por unanimidad, mantener el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 11.25 por ciento.

Según el documento publicado este jueves por Banxico, un miembro consideró que existen condiciones para comenzar a discutir posibles recortes en las próximas reuniones, destacando la importante reducción en la inflación general y subyacente desde sus máximos.

En ese sentido, mencionó que, desde marzo de 2023 -cuando la tasa de interés alcanzó su nivel actual-, el descenso de la subyacente ha sido más notorio y resaltó que en este tiempo se ha acumulado un apretamiento pasivo de 84 puntos base.

Agregó que ante la actual postura monetaria, se prevé que la inflación mantenga una trayectoria descendente. Además, subrayó que “aun con reducciones en la tasa, la postura monetaria continuará siendo lo suficientemente sólida para seguir propiciando la convergencia de la inflación”.

Este mismo miembro mencionó que, si bien “el episodio inflacionario reciente ha sido atípico”, el nivel actual de la tasa está por encima de cualquier referente histórico, tomando en cuenta el nivel actual de la inflación. Además, acentuó que ya se ha registrado una mejora en algunos determinantes de la inflación en comparación a lo observado a finales del año pasado.

Así, manifestó que el reto hacia delante consiste en ajustar el grado de restricción monetaria en un contexto desinflacionario no lineal, y que en las próximas reuniones deberá ponderarse en mayor medida el comportamiento ya observado y esperado del panorama inflacionario completo y no basarse exclusivamente en algunos datos particulares.

En este punto dijo que deberá considerarse que la inflación, aunque permanece por encima de la meta, ha descendido considerablemente.

Finalmente, estimó pertinente comunicar que la tasa permanecerá en su nivel actual por cierto tiempo y que, ante la evolución prevista del panorama en su conjunto y la incertidumbre prevaleciente, los ajustes serían graduales y no necesariamente continuos.

Te puede interesar: Inflación pondrá en ‘jaque’ a los Reyes Magos; gastarán 52.5% más que en 2023

Otro miembro reconoció que las últimas lecturas de inflación ilustran el progreso significativo en la desinflación y que la situación actual es menos adversa a lo que se enfrentó en 2022 y en los primeros meses de 2023. No obstante, también contempla que el entorno inflacionario sigue implicando desafíos.

Abundó que la inflación general aún permanece por arriba de la meta de 3% y que el balance de riesgos para su trayectoria prevista se mantiene sesgado al alza.

En este contexto, mencionó que, en las reuniones del primer trimestre de 2024, al evaluar la posibilidad de reducir la tasa de referencia, habrá que proceder con un enfoque de cautela, el cual significa que los ajustes a la baja en la tasa de Banxico, cuando las condiciones macroeconómicas los permitan, deberán ser graduales y que las decisiones serán tales que la postura monetaria permanezca sólida para lograr la convergencia de la inflación a la meta.

Te puede interesar: Aceleró la inflación general por tercera quincena consecutiva

Por otro lado, la Minuta resaltó que un miembro argumentó que, a pesar de la fuerte restricción monetaria implementada desde hace más de un año, la actividad económica continúa sólida, el crédito bancario crece en términos reales y el balance de riesgos para la inflación sigue sesgado al alza, por lo que continúa el problema inflacionario.

Este miembro juzgó que la política monetaria deberá ser restrictiva durante un periodo prolongado y coincidió en que en 2024 debe mantenerse la cautela y prudencia para evitar un relajamiento prematuro.

Ante el riesgo de una postura excesivamente restrictiva, que pudiera afectar a la actividad económica o la estabilidad financiera, señaló que debe evaluarse algún ajuste fino en la tasa de referencia al final del primer trimestre o en el segundo de 2024.

Resaltó que estos ajustes finos tendrían que administrarse de forma espaciada, gradual y con cautela, lo cual representará el principal reto de comunicación.

Otro miembro opinó que persisten factores de riesgo que pueden obstaculizar la trayectoria prevista de la inflación hacia la meta de 3%, lo que podría dificultar la conducción de la política monetaria en 2024.

Señaló la posibilidad de que continúe la resiliencia de la actividad económica en el horizonte de planeación de la política monetaria, una posición cíclica de la economía en terreno positivo y ascendente, un mercado laboral apretado que no cede, una inflación subyacente persistente, expectativas de inflación que no descienden a los niveles requeridos y una política fiscal procíclica.

También considera que se podrían detonar nuevos episodios de depreciación del peso que afecten a la inflación ante cambios en las perspectivas sobre las acciones de la Reserva Federal. Además, reconoció que existe alta incertidumbre con respecto a los precios de las materias primas, en especial los energéticos, derivado de un posible escalamiento o prolongación de conflictos geopolíticos.

Ante el entorno de elevada incertidumbre y los riesgos señalados, consideró indispensable conservar el nivel de restricción monetaria alcanzado. Argumentó además que, en su opinión, la comunicación con respecto a la decisión debe preservar el tono de cautela y enfatizar que el balance de riesgos para la trayectoria prevista para la inflación permanece sesgado al alza.

Asimismo, juzgó que ante este entorno es posible que la tasa de referencia deba continuar en su nivel actual por más tiempo del que esperan los mercados (primer trimestre del año).

Otro miembro de la Junta de Gobierno de Banxico alertó que la inflación modera su ritmo de desaceleración una vez que se desvanecen los efectos originales de los choques que propiciaron el incremento de los precios.

En este sentido, sostuvo que la desinflación se caracterizará por ser más lenta, tal y como lo muestran los pronósticos más recientes, y que la convergencia a la meta requiere todavía de una postura monetaria astringente y cautelosa dada la distribución de riesgos al alza.

Reiteró que, ante un panorama inflacionario complejo y considerando la incertidumbre que conllevan los puntos de inflexión, Banxico debe conservar un enfoque dependiente de los datos en el cual se incorpore toda la información disponible y se mantengan diversas opciones sobre la mesa.

Finalmente, enfatizó que debe evaluarse la postura monetaria acorde a las circunstancias y de forma prudente, para cumplir con el mandato constitucional y procurar el ajuste ordenado de la economía y de los mercados financieros.

er