La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) redujo su expectativa de crecimiento para la economía mexicana en 2025. De acuerdo con los Criterios Generales de Política Económica, el producto interno bruto (PIB) avanzará entre 0.5 y 1.5% real anual este año.

En los Pre-Criterios 2026 —que fueron publicados en abril—, la dependencia consideró un crecimiento económico entre 1.5 y 2.3% real anual.

Para 2026, el gobierno federal proyecta una recuperación más sólida, con un crecimiento de entre 1.8 y 2.8%, una mejora frente a la estimación previa de entre 1.5 y 2.5% anual.

Específicamente sobre 2025, Hacienda espera que la segunda mitad del año registre una trayectoria de crecimiento moderado, impulsada por la recuperación gradual de la demanda interna y un contexto internacional más favorable. Considera que el consumo privado continuará fortaleciéndose gracias al aumento sostenido del ingreso laboral, la generación de empleo formal y el respaldo de los programas sociales.

Hacia finales del año, prevé un repunte en la inversión nacional por la mayor certidumbre global, “donde México tendrá una posición relativamente favorable para el comercio exterior”.

Por el lado de la oferta, la dependencia calcula que la actividad industrial se verá apuntalada por la construcción, las manufacturas y la generación eléctrica.

Lo anterior, porque la construcción “seguirá beneficiándose” del programa de Vivienda para el Bienestar, que a junio registró un avance acumulado de 7.2% anual en la edificación. En tanto, las manufacturas recibirán un impulso por la reducción de incertidumbre en sectores sensibles a la política comercial y por el aumento en la refinación derivado de la entrada en operación de la refinería de Dos Bocas y la petroquímica. Asimismo, la expansión de la infraestructura eléctrica —particularmente en transmisión y distribución— tendrá efectos positivos sobre la industria.

Respecto al sector servicios, Hacienda estima que mantendrá un “crecimiento dinámico”, sustentado en la ampliación de la red ferroviaria, la formalización de trabajadores de plataformas digitales y la creciente demanda de servicios profesionales vinculados a la economía digital, como publicidad, contabilidad y diseño de sistemas. Además, prevé que los servicios orientados al mercado interno, como el comercio minorista y los de esparcimiento, se beneficiarán de un consumo sólido.

“Además, el sector de apoyo a negocios muestra señales de recuperación, tras una transformación estructural derivada de la eliminación del esquema de subcontratación, con un crecimiento acumulado respecto al cierre de 2024 de 13.9% a junio, con cifras ajustadas por estacionalidad”, acentuó.

En el frente externo, la dependencia prevé que las exportaciones seguirán contribuyendo al crecimiento, sobre todo en sectores intensivos en tecnología como el equipo de cómputo, “gracias a la integración de México en las cadenas globales de valor y su posición competitiva frente a recientes cambios en la política comercial y los aranceles”.

También anticipa que la inversión extranjera directa mantenga un flujo relevante hacia sectores estratégicos, tras alcanzar niveles récord en el primer semestre.

Sobre el turismo, especula que mantendrá su dinamismo como fuente de divisas y motor de actividad regional, impulsado por proyectos de conectividad como el Tren Maya, que potenciarán tanto el turismo doméstico como el internacional.

Con este panorama, Hacienda colocó su previsión en un avance de entre 0.5 y 1.5% para 2025.

“Esta estimación refleja la resiliencia del mercado interno, el dinamismo del sector externo y el fortalecimiento de la inversión hacia la segunda mitad del año”, subrayó la dependencia.

Proyección 2026

Para 2026, Hacienda prevé que la economía mexicana retome una senda de crecimiento más sólida, impulsada por la fortaleza sostenida de la demanda interna y un entorno internacional más favorable, con menor incertidumbre en materia de políticas comerciales.

“México aprovechará su posición estratégica en materia de comercio exterior, respaldada por su ubicación geográfica, su red de tratados internacionales, su integración en las cadenas globales de valor y una mejor posición relativa frente a medidas arancelarias y no arancelarias por parte de Estados Unidos”, destacó.

La dependencia también supone que “el Plan México se consolidará como el principal instrumento del Gobierno Federal para promover el crecimiento y el desarrollo económico de forma equitativa y sustentable, articulando políticas públicas dirigidas a incrementar la producción para el mercado interno, la sustitución de importaciones, el desarrollo regional, la innovación productiva y la transición hacia una economía más incluyente, resiliente y ambientalmente responsable”.

Igualmente, espera un mejor desempeño de los principales componentes de la demanda agregada: la inversión nacional y el consumo privado.

Según la SHCP, la inversión privada, que en los últimos años se ha visto afectada por la volatilidad y la incertidumbre comercial, comenzará a normalizarse conforme exista mayor claridad en torno al tratamiento arancelario y a las condiciones de los tratados internacionales, lo que permitirá reactivar proyectos pospuestos, sobre todo en el sector de la construcción.

Respecto a la inversión pública, la dependencia resaltó que los proyectos estratégicos seguirán siendo un motor relevante. Entre ellos mencionó los avances en las líneas de tren de pasajeros AIFA-Pachuca y Querétaro-Irapuato; la construcción de las carreteras Ciudad Valles-Tampico y Saltillo-Monclova; la modernización de autopistas como Atizapán-Atlacomulco y Uruapan-Nueva Italia; además del programa nacional de tecnificación del campo. También se impulsarán proyectos de infraestructura hídrica, como la presa El Novillo en Baja California Sur y el acueducto Solís-León en Guanajuato. A esto se suma el programa de Vivienda para el Bienestar, que desde 2025 dinamizó la construcción residencial y ahora tiene como meta 1.8 millones de viviendas.

La sinergia entre la inversión pública y la privada permitirá cerrar brechas de infraestructura y conectividad, facilitar el intercambio comercial y reducir costos de transacción”, afirmó.

En el terreno del consumo privado, la dependencia estima una aceleración, sustentada en el crecimiento sostenido de los salarios reales, la generación de empleo y la ampliación de la red de protección social.

Por el lado de la oferta, se anticipa que las actividades industriales serán las más beneficiadas en un contexto con mayor certidumbre arancelaria, particularmente la manufactura y la construcción no residencial.

Finalmente, Hacienda proyecta que en 2026 los servicios culturales, deportivos y turísticos recibirán un impulso adicional gracias al Mundial de Futbol, evento que dejará una derrama económica significativa hacia empresas nacionales.

A ello se sumará el dinamismo de los servicios profesionales, impulsado por la mayor formalización laboral, la reactivación del gasto en construcción —que demandará arquitectos, ingenieros y topógrafos— y la expansión de la economía digital”, concluyó la dependencia.

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