La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) respondió al artículo “Mexico’s broken economy” publicado por The Economist, en el que se sostiene que la economía mexicana está “rota” o estancada, al subrayar que el crecimiento en 2025 fue de 0.8%, el nivel más bajo desde la pandemia.

De acuerdo con la revista británica, el país enfrenta un periodo de bajo dinamismo económico derivado, principalmente, de factores internos como la debilidad de la inversión, la inseguridad y cambios institucionales que inciden en la confianza. Bajo esta perspectiva, los problemas económicos serían “autoinfligidos” y no resultado de elementos externos como la política comercial de Estados Unidos.

Ante ello, Hacienda sostuvo que calificar a la economía mexicana como “rota” sobredimensiona eventos cíclicos recientes y minimiza tanto los choques externos como las fortalezas estructurales del país.

La dependencia señaló que la evolución reciente del crecimiento debe analizarse en su contexto, ya que la moderación observada en 2025 responde a una combinación de factores externos adversos, en particular los cambios en la política comercial de Estados Unidos, así como a un proceso de normalización de la política monetaria y un ajuste fiscal interno posterior a un 2024 expansivo, y no a un deterioro estructural de los fundamentos económicos.

Los aranceles tuvieron un impacto material y cuantificable, especialmente en los sectores expuestos a ellos, de manera más notable en la industria automotriz, lo que en conjunto restó alrededor de 0.8 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, aun cuando las exportaciones agregadas continuaron en expansión, respaldadas por sectores con menor exposición arancelaria y una fuerte demanda estadounidense vinculada a la inversión en centros de datos e IA”, indicó la dependencia.

En su posicionamiento, la SHCP cuestionó la lectura sobre la inversión presentada en el artículo y señaló que el análisis es incompleto. Explicó que la caída de 28% en la inversión pública se basa en cifras presupuestarias y no en cuentas nacionales, que son la referencia adecuada al considerar el avance de proyectos bajo el principio de lo devengado.

Bajo esta metodología, precisó, la reducción fue cercana a 19%, tras un incremento de 32% en 2024, lo que mantiene los niveles de inversión por encima de su tendencia previa a 2018.

Asimismo, indicó que la inversión privada debe evaluarse considerando el fuerte crecimiento registrado entre 2021 y 2023, y que su debilidad reciente está vinculada al entorno global, particularmente a la política comercial.

En cuanto al mercado laboral, la dependencia afirmó que el artículo sobrestima el papel de la informalidad como principal restricción al crecimiento. Señaló que esta ha mostrado una tendencia descendente, al pasar de 56.5% en 2018 a 54.3% en 2024, antes de registrar un aumento marginal a 54.9% en 2025.

“Este reciente repunte refleja la debilidad cíclica en sectores típicamente más formales, como la manufactura y la construcción, en lugar de una reversión estructural. Si bien la informalidad sigue siendo un importante desafío, considerarla como el motor de la dinámica económica actual conlleva el riesgo de confundir causa y efecto”.

Respecto al mercado laboral, Hacienda destacó mejoras relevantes que no fueron consideradas, entre ellas el impacto de la política de salarios mínimos en la distribución del ingreso y el fortalecimiento de la demanda interna.

En ese sentido, aseguró que los incrementos salariales han contribuido a la resiliencia del consumo y a la reducción de la pobreza en niveles históricos. Añadió que, desde 2018, los salarios mínimos reales han aumentado más de 150%, mientras que la pobreza se ha reducido en más de 13 millones de personas.

Estos avances han sido particularmente importantes para los hogares de menores ingresos. En el futuro, se espera que la política salarial se mantenga alineada con la dinámica de la productividad, preservando tanto el poder adquisitivo como los incentivos a la inversión”.

En materia estructural, la dependencia subrayó que el artículo omite las acciones de política pública recientes, especialmente en el ámbito energético.

Al respecto, indicó que la atención a los cuellos de botella por el lado de la oferta, particularmente en energía, se ha vuelto prioritaria, y que la inversión pública en generación y transmisión eléctrica creció más de 25% en 2025, lo que ha permitido ampliar la capacidad y confiabilidad del sistema, al tiempo que se implementan esquemas para facilitar la participación privada y mejorar el financiamiento de proyectos.

En suma, la evidencia no sustenta la narrativa de una economía “rota”. Lo que observamos es un ajuste cíclico configurado por choques externos y la normalización de políticas, no una falla de los fundamentos.

Caracterizar erróneamente esta distinción corre el riesgo de ignorar tanto la resiliencia de la economía mexicana como las condiciones ya establecidas para una recuperación del crecimiento”, concluyó.

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