“Esta desaceleración se explica en gran medida por un impacto temporal y limitado de los desastres naturales, que afectaron sobre todo dos rubros: la producción de petróleo, y servicios como los educativos y los relacionados con el turismo y el esparcimiento, que fueron suspendidos temporalmente en las zonas afectadas”, señaló Hacienda.Sin embargo, considera que el efecto de estos fenómenos naturales ya se desvaneció y que las expectativas para delante son positivas.
“No obstante, la desaceleración temporal registrada en el tercer trimestre, en 2017 el desempeño económico de México ha sido positivo, en un entorno externo que si bien ha mejorado se mantiene con factores de elevada incertidumbre, en la que destaca la asociada a riesgos que puedan afectar el comercio y el crecimiento global”, comentó.Refirió que el crecimiento del PIB acumulado durante enero-septiembre de 2017 es de 2.2 por ciento anual. En cifras desestacionalizadas, el crecimiento acumulado es de 2.5 por ciento, igual al registrado en el mismo periodo de 2016. FP





