La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mantuvo su expectativa de crecimiento para la economía mexicana en un rango de entre 0.5 y 1.5% real anual para 2025; sin embargo, reconoció que la actividad económica moderó su ritmo en el tercer trimestre.

De acuerdo con la dependencia, aunque la incertidumbre y la volatilidad en los mercados financieros internacionales se redujeron, los efectos acumulados de estos factores continuaron influyendo negativamente en el desempeño de la economía nacional.

A lo anterior se sumó que se hicieron “más evidentes los efectos directos de los cambios en la política comercial internacional”, que afectaron principalmente a los sectores más expuestos a dichas modificaciones.

Adicionalmente, se registraron disrupciones de oferta por lluvias y bloqueos que afectaron a los servicios de transporte de carga y de alojamiento.

No obstante, durante el periodo se registró un repunte en algunos indicadores de percepción, como la confianza del consumidor y la confianza empresarial, lo que sugirió una mejora gradual de las expectativas económicas”, mencionó Hacienda en sus Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública del tercer trimestre.

En ese sentido, puntualizó que si bien se observó que las exportaciones automotrices mostraron un desempeño débil en el tercer trimestre, las manufacturas no automotrices continuaron registrando un crecimiento sólido, favorecidas por la diversificación en la planta de exportación y el avance hacia segmentos con mayor contenido tecnológico.

Igualmente, la dependencia destacó que la continuidad en la creación de empleos, la mejora en la confianza del consumidor, el incremento de los salarios, junto con la disminución de la inflación, y la apreciación cambiaria, contribuyeron a sostener el consumo privado.

De acuerdo con la estimación oportuna reportada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la economía de México retrocedió 0.30% anual durante el tercer trimestre del año, con cifras ajustadas por estacionalidad. La caída se explicó principalmente por el débil desempeño del sector industrial.

Según la previsión, las actividades secundarias, que agrupan a la manufactura, la construcción, la minería y la generación de electricidad, retrocedieron 2.85% respecto al mismo periodo de 2024, acumulando cuatro trimestres consecutivos de caídas. Este comportamiento no se observaba desde el lapso comprendido entre el cuarto trimestre de 2018 y el primero de 2021, cuando la industria encadenó diez meses de retrocesos.

Por el contrario, las actividades terciarias, relacionadas con comercio y servicios, registraron un crecimiento anual de 0.91%. Aunque positivo, se trata del avance más débil desde el primer trimestre de 2021.

En tanto, el sector agropecuario (actividades primarias) mostró un aumento de 3.03% anual, impulsado por la demanda y la inversión en el campo. No obstante, su peso en el PIB es de apenas 4%, y su desempeño tiende a ser volátil debido a factores como sequías, plagas y condiciones de seguridad, por lo que su impacto sobre el crecimiento general es limitado.

En la comparación trimestral, el PIB también mostró un retroceso de 0.29%, la primera contracción desde el periodo octubre-diciembre de 2024.

Dentro de este resultado, las actividades secundarias cayeron 1.47%, su mayor descenso desde el cierre de 2024, cuando retrocedieron 1.51%. Las actividades terciarias avanzaron apenas 0.07%, muy por debajo del 0.81% del trimestre previo, confirmando una desaceleración en el consumo y los servicios. En contraste, las actividades primarias rebotaron 3.22% trimestral, luego de una caída de 2.39% en el segundo trimestre.

Con estos resultados, la economía mexicana acumula en lo que va del año un crecimiento de apenas 0.51% frente al mismo periodo de 2024. Por sectores, las actividades secundarias muestran una disminución de 1.46%, las terciarias un avance de 1.33% y las primarias un incremento de 4.09%.

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