Las presiones de precios en los mercados internacionales de materias primas, a raíz de la volatilidad causada por la guerra entre Rusia y Ucrania, pueden elevar aún más la tasa de inflación de México y terminar el año en niveles de entre 8% y 10%, pero todo dependerá de cómo avancen los acontecimientos en los próximos meses, consideró Banco Base.

La mañana de este miércoles, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) concluyó el mes de febrero en una tasa de 7.28% en forma anual, superior a la tasa de 7.07% de enero; mientras que en forma mensual, el indicador alcanzó 0.83%, la variación más alta para un mes de febrero desde 2000.

Lo anterior reflejó principalmente los incrementos de precios de insumos para la producción –tales como energéticos, granos básicos y minerales metálicos, entre otros— que viene desde 2021 y se ha mantenido en lo que va de 2022, pero también dejó ver los aumentos en costos de transporte marítimo y terrestre, que igualmente tienen su origen en 2021, con motivo de la recuperación económica tras la crisis por la pandemia del Covid-19.

En este sentido, Banco Base modificó su expectativa para la tasa de inflación de México al cierre de 2022, para situarla en 5.5%.

Sin embargo, “la nueva proyección de inflación podría ser revisada al alza en los próximos meses, dependiendo de la intensidad y duración del choque en los precios de materias primas sobre la inflación y al consumidor”, refirió Banco Base en un análisis sobre los últimos datos del INPC.

El grupo financiero hizo ver que la guerra entre Rusia y Ucrania, que comenzó el 24 de febrero, ha sido un factor que ha agudizado las presiones inflacionarias en los últimos días, por la vía de los precios internacionales de las materias primas, situación que de prolongarse por más tiempo, puede aumentar las probabilidades de que el INPC no haya alcanzado un techo y continúe en ruta ascendente.

“La proyección de inflación hacia el cierre del año podría ser revisada hacia niveles de 8% en caso de que se observen presiones inflacionarias entre marzo y junio, similares a las observadas, en promedio, durante enero y febrero”, consideró Banco Base.

Pero si las presiones inflacionarias se prolongan hasta el cuarto trimestre de 2022, “se eleva el riesgo de que la proyección de la inflación general se acerque a 10% anual”, advirtió el Banco.

El análisis de Banco Base también refirió que la inflación al productor ha observado igualmente presiones en las últimas semanas, aunque todavía mantiene una brecha en relación con el nivel general de precios al consumidor.

En febrero pasado, el Índice Nacional de Precios Productor (INPP) cerró en 9.83% anual, superior a la tasa de 9.7% de enero, y en 1.42% a tasa mensual, que constituye el mayor nivel para un mes de febrero desde 2004.

Banco Base refirió que, entre la inflación al productor y la inflación al consumidor, existe una diferencia superior a 2%, “señal de que a pesar de las presiones al alza en los precios intermedios, se ha limitado la transferencia hacia el consumidor”, lo que se explica por la lenta recuperación económica.

“No obstante, debido a que el incremento en precios al productor es continuo, en varias industrias se vuelve insostenible evitar transferir los mayores costos de producción hacia el precio de los bienes finales”, concluye el Banco.

GC