La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico), en su mayoría, acentuó que el conflicto geopolítico en Ucrania añade presiones inflacionarias globales, por lo que representa una nueva fuente de incertidumbre para la economía nacional.

En su reunión de política monetaria del 23 de marzo, todos los miembros resaltaron que la guerra entre Rusia y Ucrania ha aumentado las presiones inflacionarias en todo el mundo, por la importancia que los involucrados tienen en el suministro y comercio de materias primas, especialmente de metales, fertilizantes y granos.

En este sentido, destacaron que los precios de las materias primas han registrado incrementos importantes, y, algunos consideran que este comportamiento podría mantenerse hasta 2023. Incluso, uno de los miembros sugirió que la convergencia de la inflación hacia las metas de los bancos centrales (Banxico tiene una permanente de 3% +/- un punto porcentual) podría retrasarse más de lo previsto. Esto, porque se registraron niveles de precios de las materias primas que superan los observados durante la pandemia y otros episodios de estrés.

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Cabe mencionar que, aunque algunos notan que recientemente se han revertido parcialmente dichos incrementos, uno comentó que hacia delante, el conflicto podría incentivar la reconfiguración de las cadenas globales de valor, con las consecuentes presiones de costos.

La mayoría mencionó que, aunado a lo anterior, la inflación global siguió aumentando, presionada por los cuellos de botella y por los elevados precios de alimentos y energéticos. Uno agregó que la recomposición del gasto también ha continuado ejerciendo presión sobre los precios.  Otro, destacó el caso de Estados Unidos, donde la inflación de febrero alcanzó su nivel más alto en 40 años.

Según la minuta de la última reunión de la Junta de Gobierno, algunos consideraron que el continuo repunte de las inflaciones general y subyacente podría acelerarse por las afectaciones al transporte de mercancías y por la potencial escasez de insumos frente a inventarios históricamente bajos.

Uno añadió que el entorno inflacionario podría verse agravado por las medidas de aislamiento en algunas regiones de China debido a una nueva ola de contagios de Covid-19.

De esta forma, la mayoría reconoció que, con las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania, se ha suscitado una nueva fuente de incertidumbre para la economía nacional.

Asimismo, algunos coincidieron en que el impacto sobre la actividad económica de México, ya sea directamente o indirectamente a través de la economía de Estados Unidos, estará acotado por la distancia geográfica y los vínculos comerciales y financieros relativamente débiles con los países en conflicto. Otro, consideró que dicho impacto es incierto.

Mientras tanto, uno detalló que entre los riesgos a la actividad económica de México sobresalen, a la baja, una persistencia de la pandemia mayor a la esperada; que se prolonguen o intensifiquen los problemas de cuellos de botella en las cadenas de suministro, o que se observen mayores costos de insumos y de producción en diversos sectores de la economía; episodios adicionales de volatilidad en los mercados financieros internacionales; y una inversión menor a la esperada o insuficiente para apoyar la reactivación económica y el crecimiento de largo plazo.

Entre los riesgos al alza destacó un mayor control de la pandemia; que los estímulos a nivel nacional e internacional continúen apoyando al consumo y a la inversión; que México sea un destino atractivo para la inversión ante una reconfiguración en los procesos productivos globales en el marco del T-MEC; y que se mantengan las condiciones financieras globales propicias para una recuperación económica acelerada.

Este mismo elemento de Banxico enfatizó que algunos de los riesgos a la baja se han acentuado ante el conflicto en Europa del Este.

Algunos mencionaron que el balance de riesgos para el crecimiento permanece segado a la baja y uno sostuvo que este se ha deteriorado en el margen.

Así, la mayoría comentó que los indicadores disponibles sugieren que la reactivación económica en México podría haberse reanudado a inicios de 2022. No obstante, la mayoría señaló que la recuperación sigue siendo gradual, incompleta y heterogénea entre sectores.

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