El nuevo giro que ha dado el gobierno federal para volver a concentrar en sus manos las compras y distribución de medicamentos e insumos médicos del sector público de salud constituye un foco de incertidumbre para la sociedad, ya que deja ver “falta de planeación en el modelo de contrataciones”, advirtió el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).
Hace unos días, con motivo de la glosa del cuarto informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el jefe del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), Juan Antonio Ferrer Aguilar, informó a los diputados federales que el gobierno federal había decidido terminar anticipadamente el acuerdo de colaboración, firmado en julio de 2020, con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops) para la compra de medicamentos e insumos médicos, que originalmente estaba planeado hasta 2024.
El funcionario explicó a los legisladores que las instituciones de salud de la federación estaban preparadas para hacer las adquisiciones por sus propios medios, por lo que ya no se iba a necesitar más del apoyo de la Unops. En adelante, las instituciones de salud y los gobiernos estatales se harán cargo de las compras consolidadas de medicamentos en insumos, así como los gobiernos de las 32 entidades federativas.
“El fin de la colaboración con la Unops representa otro cambio en el modelo de contrataciones de medicamentos en México, el cual el Imco considera que genera incertidumbre sobre la efectividad de los procesos de compra consolidada realizados por la agencia internacional y constituye un desafío de coordinación entre las instituciones federales y estatales”, advirtió el organismo privado, a través de un comentario difundido por redes sociales.
La participación de la Unops no fue perfecta, ya que recibió críticas por la falta de transparencia para que el público conociera los detalles de las asignaciones de los contratos a los proveedores –mexicanos y extranjeros— y también reclamaciones y cuestionamientos por los retrasos en las entregas de los bienes solicitados por las instituciones de salud, recordó el Imco.
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Por ejemplo, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) tuvo que hacer una compra por su cuenta y, en calidad de emergencia, para surtirse de los productos que necesitaban sus pacientes.
Sin embargo, el hecho de que se haga un nuevo cambio en los mecanismos para la compra y distribución de medicamentos e insumos para la salud, cuando falta por saber si efectivamente las instituciones públicas ya están suficientemente bien coordinadas, despierta dudas sobre la transparencia con la que deben hacerse las contrataciones y la eficiencia para la distribución.
En este sentido “el Imco hace un llamado a las instituciones involucradas como el Insabi, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Secretaría de la Función Pública (SFP) para promover la solicitud oportuna y coordinada de los medicamentos requeridos y asegurar las mejores prácticas en materia de centralización y distribución de compras de salud”, aseguró el organismo en su comentario.
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El Imco hizo ver que, parte de las nuevas disposiciones del gobierno federal implican que la empresa estatal Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), de la mano de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar) y la Guardia Nacional se encargará de repartir los productos directamente a los pacientes y ya no a los almacenes, en aras de agilizar la distribución en todo el territorio nacional.
“Este cambio de responsabilidad ocurre en un contexto en el que las capacidades del Insabi están en duda. Desde agosto de 2022 se anunció la creación del IMSS Bienestar, para proveer el acceso integral y gratuito a la salud, y en entidades federativas como Nayarit, Tlaxcala y Colima este esquema ya se encuentra en operación”, consideró el Imco.
Por lo anterior, el organismo privado insistió en la necesidad de que el sector público cumpla con los requisitos de transparencia a la hora de hacer las contrataciones, pero también recomendó formular una evaluación de riesgos de los nuevos mecanismos de compra y distribución, sobre todo si se consideran los reportes que todavía se generan en diferentes rincones del país por el desabasto de medicinas e insumos, concluyó el Imco.
GC





