Aunque hay indicadores que han mostrado un buen desempeño al inicio del año -como el crecimiento de la actividad económica y el empleo-, la fortaleza de la economía “es mediocre”, de acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
En su análisis económico ejecutivo semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) acentuó que algunos datos publicados “pueden ser alentadores”; sin embargo, es necesario reconocer que “falta mucho para declarar una recuperación y que el país ha perdido terreno en comparación con otros”.
Hoy, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que la actividad económica del país creció 0.82% mensual en abril, su mejor avance desde marzo de 2022. A tasa anual, reportó un incremento de 3.3% en términos reales, acelerándose desde el crecimiento de marzo de 2.7%.
En días pasados, el órgano autónomo dio a conocer los resultados de la oferta y demanda agregadas durante el primer trimestre del año, los cuales muestran, en su mayoría, un comportamiento favorable.
Por el lado de la oferta ya se había reportado que en el primer cuarto del año el PIB creció a una tasa trimestral de 1.0%, superando las expectativas. Las importaciones de bienes y servicios aumentaron 4.5%.
En el caso de la demanda, sobresale el incremento de 2.2% en el consumo privado y el de 3.0% en la inversión, en especial de la privada que creció 3.3%.
Por el contrario, las cuentas del gobierno restaron al crecimiento, toda vez que tanto el consumo de gobierno como la inversión pública se contrajeron 0.4% y 0.1%, respectivamente. Las exportaciones de bienes y servicios aumentaron sólo 0.6%.
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“Coyunturalmente, todos los resultados muestran avances importantes, esto es en su comparación con el mismo trimestre del año pasado; sin embargo, con base en las cifras del primer trimestre no se puede afirmar que la economía se ha recuperado.
“Aún falta mucho. El nivel del producto interno bruto (PIB) aún está 5.5% por debajo de su tendencia de largo plazo -que tiene de por si un crecimiento muy reducido”, expuso el CEESP, el cual apuntó que la reactivación económica ha sido significativamente más lenta que en la mayoría de los países con grado de desarrollo similar o más avanzados.
Abundó que al hacer una comparación de la evolución del PIB per cápita en los últimos 4 años, el país ha estado muy por debajo de la de otras economías. Entre 2018 y 2022 el PIB per cápita se contrajo 5.0%, mientras que, por ejemplo, en Estados Unidos aumentó 6%, en Israel 9.7% y en Costa Rica 5.7%
Agregó que algo parecido pasa con las cifras de empleo formal y la productividad.
Tras valorar lo anterior, el CEESP manifestó que, aunque la gran oportunidad que tenemos enfrente con las nuevas tendencias de regionalización es una realidad, será necesario hacer la tarea interna para facilitar el crecimiento de la productividad y por ende de la competitividad del país.
“Para ello es importante establecer un ambiente de negocios favorable para el desarrollo de la actividad económica.
“El compromiso del sector privado es necesario y muy valioso, pero para que la inversión se materialice en la medida del potencial que las circunstancias actuales le ofrecen a México, es indispensable que el gobierno se concentre en aprovecharlas y mejore su actitud ante la inversión privada en todos los sectores económicos”, concluyó.
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