El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo sus previsiones de crecimiento para la economía mexicana en 2026 y 2027, al considerar que la incertidumbre seguirá limitando el desempeño de la actividad productiva del país durante los próximos años.

De acuerdo con la actualización de sus Perspectivas de la Economía Mundial, el organismo prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) de México crecerá 1.2% anual en 2026, por debajo del 1.6% que había estimado previamente. Para 2027, ahora anticipa una expansión de 1.9%, frente al pronóstico anterior de 2.2%.

En el informe, el FMI señaló que, para el caso de México, se espera una moderada aceleración del crecimiento como resultado de políticas internas menos restrictivas, aunque advirtió que la incertidumbre continuará afectando la actividad económica.

El organismo también indicó que América Latina y el Caribe mantendrán un crecimiento estable de alrededor de 2.4% en 2026, para posteriormente aumentar de forma moderada a 2.7% en 2027, aunque con un comportamiento diferenciado entre las economías de la región.

En cuanto a la economía mundial, el Fondo proyectó un crecimiento de 3.0% en 2026 y de 3.4% en 2027. Estas cifras representan una desaceleración respecto al promedio de 3.5% registrado durante 2024 y 2025, aunque, en términos acumulados, prácticamente no presentan cambios frente a las previsiones publicadas en la edición de abril de las Perspectivas de la Economía Mundial.

Según el FMI, la moderación del crecimiento global responde a que los efectos económicos de la guerra en Oriente Medio son compensados parcialmente por el impulso que la demanda vinculada al ciclo tecnológico mundial recibe gracias a los avances en inteligencia artificial (IA) y su adopción.

El impacto varía considerablemente en función del grado en que cada país está expuesto a la guerra y su posición en la cadena de valor tecnológica. Los exportadores de energía situados fuera de la zona de conflicto se benefician de unos términos de intercambio favorables, mientras que las economías que han logrado aprovechar el auge impulsado por la tecnología registran una mayor actividad, aun si son importadoras de energía, mencionó.

En contraste, añadió que se observa un debilitamiento de la actividad entre los países importadores de energía con una participación limitada en la cadena de valor tecnológica, grupo en el que se encuentran numerosas economías de ingreso bajo.

El organismo expuso que, aunque los riesgos para las perspectivas económicas están hoy más equilibrados que en abril, continúan inclinándose hacia un escenario de deterioro.

En ese contexto, advirtió que un recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio podría prolongar la volatilidad de los precios de las materias primas, intensificar las presiones sobre las cadenas de suministro, elevar los precios y afectar negativamente las condiciones financieras.

“La fragmentación del comercio podría acelerarse, y eso podría hacer mella en el producto y elevar los precios. La posible corrección de las expectativas generadas por la tecnología se suma a los riesgos desfavorables, que pueden verse amplificados por el desgaste de los márgenes para la aplicación de políticas”, acentuó.

Respecto a los factores que podrían mejorar las perspectivas económicas, el FMI señaló que estos provendrían de una normalización más rápida de los mercados energéticos, un mayor nivel de inversión en tecnología, la reactivación de una cooperación internacional duradera que reduzca las barreras comerciales y la implementación de reformas estructurales que impulsen el crecimiento de mediano plazo.

En este entorno, el organismo sostuvo que las prioridades de política económica deben centrarse en restablecer la estabilidad de precios, mediante una comunicación clara, la preservación de la independencia de los bancos centrales y una supervisión financiera sólida.

Asimismo, recomendó reconstruir los márgenes fiscales y utilizar con prudencia herramientas fiscales sustentadas en apoyos temporales y focalizados que mantengan las señales de precios.

“Se necesitan reformas estructurales que promuevan la seguridad energética, la preparación frente a la IA, el reequilibrio interno, y, además, debe reforzarse la cooperación internacional para aliviar las tensiones actuales”, concluyó.

er