El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía mexicana crezca 1.5% en 2026, una estimación superior al 1.2% que proyectaba en julio, de acuerdo con la actualización de octubre de sus Perspectivas de la economía mundial, en la que también anticipó un avance de 1.8% para el Producto Interno Bruto (PIB) nacional en 2027.

Cabe mencionar que el próximo año, el organismo redujo ligeramente su pronóstico, que anteriormente se ubicaba en 1.9%, en un escenario en el que las exportaciones y la evolución de la inversión serán factores relevantes para el desempeño económico de México.

En su evaluación, el FMI identificó en las exportaciones uno de los elementos que respaldarán la actividad productiva, particularmente por la participación del país en las cadenas de suministro relacionadas con la inteligencia artificial (IA), mientras que la estabilización de la inversión también contribuiría al crecimiento durante el periodo previsto.

Sin embargo, el organismo señaló que la incertidumbre en materia comercial y otros factores seguirán imponiendo límites a la expansión económica, por lo que sus proyecciones contemplan un crecimiento moderado tanto para 2026 como para el año siguiente.

En cuanto a los precios, el Fondo calcula que la inflación general al consumidor en México terminará este año en 3.8%, para después ubicarse en 3.6% en 2027, niveles que permanecerían por encima del objetivo de 3% del Banco de México (Banxico), cuyo cumplimiento está previsto para el cuarto trimestre del próximo año.

Crecimiento global

Respecto a la economía global, el FMI elevó de 3 a 3.1% su estimación de crecimiento para 2026 y conservó en 3.4% la correspondiente a 2027, al considerar el impulso de la actividad tecnológica y la capacidad de las economías para adaptarse a las perturbaciones internacionales.

El panorama, no obstante, será desigual entre países, debido a que los beneficios de las inversiones tecnológicas no se distribuyen de la misma manera y las economías con menor participación en esas cadenas de producción pueden enfrentar mayores dificultades ante el encarecimiento de la energía.

El organismo prevé que la inflación mundial al consumidor aumente a 4.7% en 2026 y descienda a 4.1% en 2027, mientras que advirtió que una escalada de los conflictos geopolíticos, nuevas tensiones comerciales y un cambio en las expectativas sobre la inteligencia artificial podrían afectar el desempeño económico.

A estos factores se suman los riesgos asociados con las finanzas públicas, pues el FMI advirtió que los gobiernos necesitan fortalecer sus ingresos y conservar capacidad de respuesta para afrontar posibles crisis, en un contexto en el que los márgenes que han permitido a las economías resistir las perturbaciones no son ilimitados.

Para América Latina, el organismo estimó que el crecimiento será de 2.3% en 2026 y de 2.5% en 2027, cifra esta última inferior al 2.7% previsto anteriormente, en línea con un escenario internacional en el que las condiciones comerciales, los costos energéticos y las diferencias entre economías seguirán influyendo en las perspectivas de expansión.

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