La agencia Fitch Ratings ratificó la calificación de riesgo crediticio de largo plazo en moneda extranjera de México en ‘BBB-’ con perspectiva estable, evaluación que —señaló— se “sustenta en un marco de política macroeconómica prudente, finanzas externas sólidas y una economía amplia y diversificada”.
La perspectiva estable, precisó, incorpora la expectativa de que la economía mexicana evitará un deterioro severo en medio de la incertidumbre comercial e interna, aunque mantendrá un desempeño limitado. Asimismo, considera que la nota soberana cuenta con margen para absorber el aumento previsto en la relación deuda/PIB durante el horizonte de proyección.
No obstante, la calificadora advirtió que la evaluación está acotada por un crecimiento moderado en el largo plazo, así como por indicadores de gobernanza débiles, presiones fiscales derivadas de una base de ingresos reducida y rigideces presupuestarias. A ello se suman los pasivos contingentes de Petróleos Mexicanos (Pemex), empresa que ha recibido un respaldo significativo por parte del gobierno federal.
En materia de actividad económica, Fitch indicó que el Producto Interno Bruto (PIB) creció 0.6% en 2025, por debajo del 1.4% registrado en 2024, aunque por encima de sus previsiones. Este desempeño se dio en un entorno marcado por el proteccionismo de Estados Unidos, el ajuste fiscal y cambios institucionales internos que afectaron la confianza empresarial.
La agencia subrayó que la demanda interna se debilitó, ante la desaceleración del consumo y la caída de la inversión, influida por menores obras públicas y la incertidumbre tanto interna como externa. En contraste, las exportaciones reales avanzaron 7%, impulsadas por el acceso preferencial al mercado estadounidense para la mayoría de los productos, con excepción del sector automotriz.
Hacia adelante, Fitch estima que la economía mexicana crecerá 1.7% en 2026, apoyada por una menor incidencia de las políticas fiscal y monetaria restrictivas, así como por el impulso asociado a la Copa Mundial. Sin embargo, advirtió que “los datos económicos recientes han sido irregulares, lo que indica que aún no se ha consolidado una recuperación firme, y esto podría verse obstaculizado por la incertidumbre en torno al T-MEC”, aunque considera poco probable una ruptura del acuerdo comercial.
Sobre la revisión del tratado, la firma apuntó que un eventual retiro de Estados Unidos enfrentaría obstáculos relevantes.
“La aprobación legislativa necesaria para tal medida también parece improbable. El mayor riesgo es que no se llegue a un acuerdo, lo que desencadenaría un ciclo de revisión anual del T-MEC y prolongaría el statu quo de incertidumbre”, señaló.
En el frente interno, Fitch observó que, aunque la administración de Claudia Sheinbaum busca impulsar la inversión, las preocupaciones del sector privado —particularmente en torno a reformas institucionales como la judicial y la política tributaria— podrían limitar ese objetivo.
Respecto a las finanzas públicas, la agencia consideró que la consolidación fiscal enfrenta mayores dificultades. Si bien destacó avances en la recaudación, indicó que un ajuste relevante por el lado de los ingresos dependería de un mayor dinamismo económico o de una reforma fiscal, opción que —subrayó— las autoridades han evitado promover.
En cuanto a la deuda, Fitch detalló que la deuda pública general alcanzó 54.6% del PIB en 2025 y proyectó que continuará en ascenso hasta superar el 58% del PIB en 2027, nivel que corresponde a la mediana de países con calificación ‘BBB’.
“Esto refleja amplios déficits fiscales (incluyendo transferencias a Pemex que resultan en la migración de deuda de la empresa al Estado) y un bajo crecimiento económico”, indicó.
Sobre la petrolera, recordó que en 2025 recibió apoyo mediante tres operaciones soberanas y se benefició de menores pérdidas en refinación. Aun así, anticipó que seguirá requiriendo respaldo recurrente del gobierno.
“Pemex está explorando nuevas empresas conjuntas en el sector upstream, pero no está claro si serán suficientes para estabilizar la producción.
“Las perspectivas de un aumento significativo son escasas ante la falta de interés de las grandes petroleras mundiales.
“Los recientes incendios e inundaciones, incluso en la nueva refinería de la compañía en Dos Bocas, ponen de manifiesto los desafíos para seguir mejorando las operaciones downstream”, puntualizó.
En materia de precios, Fitch señaló que la inflación se ubicó en 4.6% anual en marzo, mientras que el componente subyacente alcanzó 4.5%, presionado por aumentos impositivos hacia finales de 2025. En este contexto, destacó que el Banco de México ha continuado relajando la política monetaria hasta un nivel de 6.75%, al considerar que los choques inflacionarios son temporales.
“Este sesgo más moderado se produce tras los cambios en el consejo de administración de Banxico y ha generado dudas sobre su firmeza en el cumplimiento de la meta de inflación“, alertó la agencia la cual indicó que las expectativas de inflación a largo plazo, en torno al 3.7%, superan la meta del 3%, pero no han aumentado.
En el sector externo, la calificadora anticipó que las condiciones seguirán siendo sólidas. Si bien el déficit en cuenta corriente aumentaría, se mantendría en niveles bajos tras ubicarse en 0.4% del PIB en 2025, financiado completamente con inversión extranjera directa.
“Un tipo de cambio flexible sigue siendo el principal amortiguador de México ante las crisis, complementado por reservas adecuadas y una línea de crédito flexible con el FMI”, apuntó.
Finalmente, Fitch indicó que una eventual rebaja de la calificación podría derivarse de un aumento sostenido y acelerado de la deuda pública, mayores presiones asociadas a Pemex o un deterioro económico más profundo. En contraste, una mejora estaría vinculada a una consolidación fiscal que reduzca la deuda/PIB y a mejores perspectivas de inversión y crecimiento, apoyadas por reformas internas o por la evolución del comercio exterior.
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