Los países de América Latina —México incluido— han resistido hasta ahora la volatilidad de los precios internacionales del petróleo provocada por la guerra en Irán, pero si el conflicto se prolonga podrían sobrevenir mayores presiones para las finanzas públicas por la aplicación de subsidios a los combustibles, recortes de impuestos y un mayor endeudamiento.

En un reporte publicado este 6 de mayo, Fitch Ratings, agencia calificadora de deuda, comentó que la región ha mostrado resiliencia frente a los choques externos recientes, aunque persisten riesgos por la desaceleración económica global, la inflación de cada país y la volatilidad en las condiciones de financiamiento internacional.

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Fitch explicó que las principales monedas latinoamericanas, como el peso mexicano, han resentido menos el impacto que otras divisas de mercados emergentes, en parte por la menor dependencia energética de la región respecto al suministro que cruza por el Estrecho de Ormuz y por su distancia de Oriente Medio.

Además, la mayoría de los países mantienen niveles de deuda externa más o menos moderados y tipos de cambio flexibles, entre otros factores, lo que ha permitido enfrentar la crisis sin mayores sobresaltos.

Más de tres cuartas partes de las perspectivas de calificación de deuda pública en América Latina permanecen estables, con cuatro perspectivas positivas y ninguna negativa. La excepción es Bolivia, cuya nota “CCC” no cuenta con perspectiva asignada.

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Fitch no considera necesario hacer recortes relevantes en sus previsiones de crecimiento, por lo que mantiene una expectativa de desaceleración económica regional, ya que se prevé un repunte de 2.7% en 2026, inferior a la tasa de 3.1% de 2025.

Sin embargo, advirtió que una guerra más larga en Irán y altos precios del petróleo por más tiempo sí podrían afectar con mayor fuerza a importadores netos de hidrocarburos, especialmente en Centroamérica y el Caribe, por su dependencia de energía y alimentos importados.

En contraste, exportadores de petróleo como Argentina, Brasil, Colombia y Ecuador sí podrían beneficiarse de mayores ingresos petroleros, aunque parte de esos recursos podría destinarse a contener el alza de combustibles para la población.

Subsidios y deuda, el principal riesgo

Fitch destacó que las finanzas públicas son el punto más vulnerable para varios gobiernos latinoamericanos, como México, debido a sus elevados déficits fiscales y mayores niveles de endeudamiento.

Varios países ya anunciaron medidas para amortiguar el impacto de los altos precios del petróleo, como subsidios públicos y reducciones de impuestos a combustibles, con la intención de incorporarlas en sus presupuestos de 2026. Este es el caso de México, que ha reducido el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable a las gasolinas y el diésel, además de que ha pactado con los gasolineros precios tope de 27 pesos y 24 pesos, al diésel y a la gasolina regular, respectivamente.

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Pero si la crisis se prolonga, estas acciones podrían ampliarse y volverse permanentes, lo que retrasaría la consolidación fiscal y deterioraría aún más la deuda pública, advirtió Fitch.

Por ahora, la agencia calificadora no anticipa cambios generalizados en las calificaciones crediticias de deuda de los países latinoamericanos, pero advirtió que un choque más severo sí podría modificar ese escenario.

GC