Las autoridades de Estados Unidos aún no descartan que la lechuga “iceberg” de Taylor Farms, empresa con operaciones en Guanajuato, México, haya originado en consumidores estadounidenses el brote de diarrea explosiva asociado al parásito Cyclospora, a pesar de que una prueba reciente arrojó un falso positivo sobre la presencia del microorganismo en ese producto cultivado en México.

El sábado, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA en inglés) informó que una muestra de lechuga rallada de Taylor Farms, obtenida en una inspección, había resultado positiva a Cyclospora.

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Sin embargo, tras una revisión adicional de laboratorio, la agencia comunicó el domingo a la empresa que ese resultado correspondía a un falso positivo.

La FDA explicó que esa prueba no modifica la investigación en curso, ya que el análisis se practicó sobre una muestra reciente y no sobre el producto que presuntamente llegó a los consumidores semanas antes.

Por ese motivo, las autoridades consideran que todavía no existe evidencia suficiente para descartar la hipótesis inicial, por lo que continúan los estudios epidemiológicos y de laboratorio para determinar el origen exacto de la contaminación.

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Incluso después de corregir el resultado de la prueba, la agencia informó que la principal línea de investigación sigue enfocada en la lechuga “iceberg” troceada procedente de las instalaciones de Taylor Farms en el centro de México, debido a que los datos epidemiológicos vinculan ese producto con los casos detectados en restaurantes Taco Bell de Michigan y otros cuatro estados de Estados Unidos.

Como medida preventiva, Taylor Farms retiró voluntariamente el lote bajo sospecha, distribuido entre el 29 de junio y el 16 de julio en 27 estados de Estados Unidos.

La investigación enfrenta dificultades, porque el periodo de incubación de la infección puede extenderse hasta 14 días, lo que complica identificar con precisión el alimento consumido. 

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A esto se suma que la enfermedad no se transmite de persona a persona y que las pruebas genéticas del parásito requieren más tiempo y ofrecen menor precisión que las utilizadas en brotes provocados por bacterias.

Hasta la semana pasada, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos habían confirmado 1,645 casos de personas contaminadas en 34 estados, además de que se mantenía bajo análisis otros 5,100 reportes.

GC