La producción de maíz se ha mantenido estable y es falso que se hayan “disparado” las importaciones del grano para atender la demanda nacional; por el contrario, las compras del exterior se han reducido en los últimos años y en 2024 se espera que no haya necesidad de adquirir maíz en el extranjero.
Víctor Suárez Carrera, subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), aseguró que las importaciones de maíz blanco, para consumo humano, han disminuido de 1.2 millones de toneladas en sexenios pasados, a una cifra de 300,000 toneladas al cierre de 2023.
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En este sentido, el gobierno federal continuará con la reducción de las importaciones de maíz blanco, al grado de que las compras externas serán prácticamente de cero toneladas en este 2024, que constituye el último año de la presente administración.
“Hay que recordar que está prohibida la importación de maíz blanco transgénico para consumo humano y para la elaboración de harina y tortillas”, comentó el funcionario, en referencia al decreto de febrero de 2023, que ordena retirar del mercado nacional el maíz genéticamente modificado para consumo humano y al glifosato como herbicida para los cultivos.
Sin embargo, “en el caso del maíz amarillo –para uso animal e industrial— no se espera una importación menor, sino que se mantengan los mismos niveles de 2023”, reconoció Víctor Suárez.
En videoconferencia de prensa, el funcionario rechazó las versiones de agroindustriales y de especialistas sobre el aumento de las importaciones de maíz para abastecer al mercado nacional, al atribuirlas a “intereses de las grandes empresas”.
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En los últimos cinco años, la producción de maíz blanco –que se usa para la masa y tortilla— ha crecido sostenidamente, y en menor media ha avanzado la producción de maíz amarillo.
“Producimos 28 millones de toneladas de maíz, la mayoría, 25 millones de toneladas son de grano blanco, y 3 millones de grano amarillo, a pesar de haber sido 2023 el año más seco en 82 años. La producción se mantuvo en niveles de 2022 y 2021, no se derrumbó como dicen los medios y voces interesadas”, aseguró el funcionario.

Del total del maíz que se cosecha en México, 18 millones de toneladas se destinan para la comercialización, mientras que 10 millones se destinan para el autoconsumo.
En su defensa sobre la política enfocada a los granos básicos, Víctor Suárez destacó que el país logró un “acuerdo histórico”, porque “por primera vez” se estableció un programa de “reserva estratégica de maíz” en el estado de Sinaloa.
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Lo anterior consistió en que las autoridades estatales compraron 1.8 millones de toneladas de maíz blanco a productores pequeños y medianos de la región, a un precio de 7,000 pesos la tonelada.
Asimismo, el funcionario refirió que otro avance ha sido la separación del precio del maíz que se fija en el mercado mexicano de la cotización del maíz amarillo de la Bolsa de Derivados de Chicago, de Estados Unidos.
“Se cambió ese paradigma para que el precio del maíz blanco de México, de ahora en adelante, se establezca en función de los costos de producción y de una utilidad razonable”, comentó Víctor Suárez, y aclaró que el maíz blanco es un “producto de especialidad”, que no puede considerarse como un “commodity como el maíz amarillo”.
En la videoconferencia, el funcionario explicó que la política agrícola del presente gobierno ha estado enfocada en apoyar a los pequeños y medianos agricultores –con tierras de cinco y hasta 20 hectáreas—, a diferencia de otros gobiernos, que se enfocaron en los grandes agroindustriales.
Este cambio de enfoque ha rendido frutos positivos, ya que los rendimientos de la producción agrícola han aumentado 18% en la presente administración, además de que los costos de producción han disminuido 20%. Otro beneficio ha sido la caída de 15% en la inversión en agroquímicos, al sustituirse el glifosato por insumos más ecológicos.
GC





