El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que la economía mexicana requiere una coordinación más estrecha entre el sector público y el privado para activar proyectos de infraestructura que fortalezcan el crecimiento y liberen presión sobre las finanzas públicas.

En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial recordó que existen proyectos de infraestructura pública y privada que pueden ser operados y financiados por empresas, lo que permitiría al gobierno enfocar recursos en otras prioridades.

El Centro reiteró que avanzar en esquemas de cooperación, bajo reglas claras, legalidad y certidumbre jurídica, sería determinante para cumplir metas de crecimiento y bienestar.

“Para detonar el crecimiento y aliviar la pobreza, es indispensable estimular la inversión privada mediante un ambiente de negocios apropiado, incluyendo mayor coordinación y transparencia en las políticas públicas”, destacó el CEESP.

El organismo insistió en que es necesario eliminar obstáculos y trabas regulatorias que frenan proyectos con alto potencial, ya que ello enviaría una señal positiva a los inversionistas y ayudaría a recuperar la confianza, en un contexto marcado por tensiones internas y externas.

El Centro subrayó que, aunque “pareciera repetitivo”, es vital insistir en la importancia de la inversión como motor principal de un crecimiento elevado y sostenido, particularmente en un momento tan complejo para la economía mexicana.

Recordó que históricamente los niveles de inversión total —pública y privada— han sido insuficientes para elevar el empleo formal, la productividad laboral y el crecimiento. Salvo en 1981, la inversión total superó el 25% del PIB, nivel considerado mínimo para sostener un crecimiento cercano al 4%.

La preocupación se intensificó tras las cifras más recientes del Inegi, que reportó una caída anual de 8.9% en la inversión fija bruta de agosto, su descenso más pronunciado desde enero de 2021, profundizando la tendencia a la baja observada desde inicios de 2024.

El CEESP recordó que una mayor inversión incrementa la demanda agregada, expande la capacidad productiva y mejora la productividad.

En particular, la inversión en infraestructura pública impulsa la disponibilidad de carreteras, puertos, ferrocarriles y servicios clave como agua y energía, lo que se traduce en menores costos logísticos y operativos para las empresas y, en el largo plazo, mejores oportunidades de empleo para los hogares.

El organismo insistió en que el gobierno debe generar condiciones favorables para el desarrollo empresarial y destinar más recursos a infraestructura. También pidió abrir mayores oportunidades al sector privado para participar en proyectos estratégicos, dado el impacto positivo de la inversión pública en la rentabilidad social y su capacidad para complementar y detonar la inversión privada, considerada el motor principal del crecimiento y la fuente más importante de empleos de calidad.

Sin embargo, recordó que el Gobierno Federal ha reducido los recursos destinados a infraestructura, privilegiando programas sociales con transferencias directas. Entre enero y septiembre, la inversión física del sector público cayó 32.5% anual, acumulando siete retrocesos consecutivos en lo que va del año.

En este contexto, explicó el Centro, es comprensible que prevalezca cautela entre los inversionistas privados, pues el rezago del gasto público en infraestructura y la incertidumbre derivada de distintos factores limitan los planes de expansión. Las Cuentas Nacionales muestran tres trimestres consecutivos con caídas anuales en la inversión privada y su menor participación en el PIB de los últimos nueve trimestres.

Con este panorama, incluso alcanzar un crecimiento económico de 1.0% en 2025 —estimado en los Criterios Generales 2026— se vuelve un objetivo complicado. Y mantener el pronóstico de 2.3% para 2026 también enfrenta obstáculos si la inversión pública y privada sigue debilitándose.

El análisis destacó además un factor adicional que “debe subrayarse”: la creciente percepción de inseguridad y violencia sin consecuencias ni sanciones, un entorno que no contribuye a reducir la incertidumbre y puede elevar la prudencia de inversionistas nacionales y extranjeros.

Cabe mencionar que en la encuesta más reciente de expectativas del Banco de México, 93% de los especialistas del sector privado considera que la economía está peor que hace un año, y sólo 3% cree que es un buen momento para invertir.

er