El subgobernador del Banco de México (Banxico), Jonathan Heath, señaló que la expectativa de una baja inflación derivada de mayores condiciones de holgura, además de que no se ha materializado, no es realista.
Lo anterior lo manifestó durante la reunión que la Junta de Gobierno del banco central llevó a cabo con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 26 de junio. La determinación, que no fue unánime (Heath votó a favor de mantenerla en un nivel de 8.50%), fue de un recorte de 50 puntos base, a 8.00 por ciento.
Según las Minutas del encuentro, el subgobernador mencionó que, ante la evolución del panorama inflacionario y el deterioro del balance de riesgos, es necesario “actuar con prudencia y pausar las reducciones en la tasa de referencia”.
Indicó que el pronóstico del Instituto Central presenta dos brechas significativas respecto de la inflación observada y esperada respectivamente que comprometen su credibilidad.
La primera brecha, dijo, es entre la inflación observada y la pronosticada previamente.
En ese sentido, señaló que de forma recurrente se hacen revisiones al alza al pronóstico con lo que se corre el riesgo de que, de persistir esta brecha más adelante, la convergencia se posponga.
Como segunda brecha identificó la diferencia entre el pronóstico del banco central y las expectativas de los analistas. A su parecer, las revisiones al alza al pronóstico evidencian que los niveles anticipados por los analistas han sido más atinados.
Lo anterior es muy relevante considerando que los pronósticos de analistas proyectan que no se alcanzará la convergencia en el horizonte de pronóstico. Para Heath, la convergencia a la meta seguirá siendo una tarea complicada, aun con el nivel de apretamiento monetario actual.
Igualmente, el subgobernador subrayó que los pronósticos más recientes para la actividad anticipan un estancamiento, pero no una recesión que debilite lo suficiente la demanda agregada. Comentó que, por lo tanto, la expectativa de una baja inflación derivada de mayores condiciones de holgura, además de que no se ha materializado, no es realista.
Bajo este contexto, argumentó que la tasa objetivo debe estar lo suficientemente alejada del rango neutral con el fin de que, en caso de que se presente una mayor inflación, las tasas reales ex ante y ex post no migren de manera pasiva a dicho rango.
Según Heath, una tasa alejada del rango neutral permitirá enfrentar los choques inflacionarios.
Finalmente, el economista acentuó que, en esta etapa, los ajustes a la postura monetaria deberían depender completamente de la evolución de los datos. Además, expresó la pertinencia de que la guía futura señale que es necesario observar que la inflación retome su tendencia a la baja antes de reducir la tasa objetivo.
Aseveró que ello mandaría un mensaje firme de que este Instituto Central mantiene su apego al mandato prioritario.
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