El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) destacó que los resultados sobre la evolución de la pobreza en México reflejan la importancia de una mejor distribución de los recursos públicos y de fortalecer el crecimiento económico mediante mayores niveles de inversión productiva.
La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presentó por primera vez los resultados de la pobreza multidimensional, tras asumir esta tarea luego de la desaparición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
De acuerdo con el reporte, entre 2016 y 2024 el porcentaje de la población en situación de pobreza se redujo de 43.2% a 29.6%. En ese periodo, 13.7 millones de personas salieron de esta condición: 11.9 millones dejaron la pobreza moderada y 1.8 millones la pobreza extrema.
Entre 2022 y 2024, la población en situación de pobreza multidimensional pasó de 46.8 millones a 38.5 millones de personas, lo que significó una disminución de 8.3 millones. En cuanto a la pobreza extrema, se redujo de 9.1 millones a 7.0 millones en el mismo lapso.
El CEESP puntualizó que, aunque los resultados muestran avances, persisten retos.
“Es importante tener en cuenta que la pobreza no sólo es falta de ingreso, también está asociada a las condiciones de vida de la población. De ahí la importancia de los resultados de la pobreza por carencias sociales, que de acuerdo con los resultados presentados recientemente creció de manera importante.
“Entre 2016 y 2024, la población vulnerable por carencias sociales aumentó en 11.4 millones”, retomó el organismo.
Según el Inegi, en 2024 todas las carencias sociales se redujeron; sin embargo, la población vulnerable por estas condiciones pasó de 37.9 millones en 2022 a 41.9 millones en 2024.
El análisis del CEESP reconoció que los aumentos al salario mínimo y las transferencias a través de programas asistenciales han tenido un efecto en la reducción de la pobreza, aunque advirtió sobre su viabilidad en el tiempo.
“Se debe considerar si esta forma de hacerlo podrá mantenerse en el largo plazo, toda vez que este tipo de transferencias pueden desincentivar el empleo, que es una fuente vital de los recursos que se requieren para mantener dichos programas”, expuso.
En ese sentido, el organismo acentuó que los resultados sobre la evolución de la pobreza dejan claro la necesidad de una mejor distribución de los recursos públicos y un mayor ritmo de crecimiento económico apoyado en niveles de inversión productiva más elevados, “lo que requiere que las autoridades se concentren en políticas que fortalezcan el ambiente de negocios que permitan la creación de empleos formales de calidad, que es fundamental para mejorar la situación de los hogares”.
Finalmente, subrayó que la pregunta de fondo es si los programas sociales serán sostenibles a largo plazo, dado que el crecimiento económico y la recaudación tributaria son la fuente principal de los recursos públicos.
“Por lo anterior, es esencial fortalecer el ambiente de negocios – claramente vía estado de derecho, seguridad y servicios públicos adecuados – para que mayores niveles de inversión productiva fluyan en nuestra economía y se pueda dinamizar el crecimiento económico”, concluyó el CEESP.
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