El Banco de México (Banxico) mantuvo su estimado para la inflación general en 4.4% anual para el cierre de 2023, y en 3.4% para el próximo año. Para los primeros tres trimestres de 2025 la ubica en 3.1 por ciento.

En su Informe trimestral julio-septiembre, el banco central resaltó que se sigue esperando que las inflaciones general y subyacente continúen reduciéndose a lo largo del horizonte de pronóstico. No obstante, también reiteró que el entorno se mantiene complejo e incierto.

Los efectos de los choques de la pandemia y del conflicto geopolítico, en combinación con el contexto de actividad económica más resiliente de lo esperado, continúan incidiendo sobre la inflación”, apuntó.

De acuerdo con el Instituto central, bajo este escenario no se puede descartar la posibilidad de que los efectos de los choques sobre la inflación sean más duraderos o de que ocurran nuevos choques que la presionen al alza.

Así, considera que “el balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico se mantiene sesgado al alza”.

Principales riesgos

En su Informe, Banxico acentuó que entre los principales riesgos al alza a los que está sujeto el camino de la inflación está la persistencia de la subyacente, ante la magnitud, alcance y duración de los choques que se han enfrentado y que la han llevado a niveles elevados.

Igualmente podrían presentarse episodios de depreciación cambiaria, posiblemente ante eventos de volatilidad en los mercados financieros internacionales; mayores presiones de costos, que pudieran traspasarse a los precios al consumidor; y/o que la economía muestre una resiliencia mayor a la esperada que incida en una reducción de la inflación más gradual de lo previsto.

Asimismo, Banxico no descarta nuevas presiones al alza sobre la inflación no subyacente ante la posibilidad de variaciones mayores a las anticipadas en los precios de algunos alimentos y energéticos derivadas de cambios en las condiciones de oferta y demanda, doméstica o internacional, sobre todo ante la presencia de conflictos geopolíticos o afectaciones climáticas.

Entre los riesgos a la baja, contempla la posibilidad de una desaceleración mayor a la anticipada en la actividad económica mundial, principalmente en la de Estados Unidos, y en la de México pudiera implicar menores presiones sobre la inflación de nuestro país.

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Las secuelas de la pandemia y diversos conflictos geopolíticos han dado lugar a un entorno internacional complejo e incierto. La inflación global se mantiene elevada y la actividad económica mundial enfrenta retos importantes”, destacó.

También pudiera ser que el traspaso de las presiones de costos a los precios sea acotado y/o que los niveles más bajos del tipo de cambio respecto a inicios de año contribuyan más que lo anticipado a mitigar ciertas presiones sobre la inflación.

Bajo este contexto, Banxico insistió en que la Junta de Gobierno continuará determinando su postura monetaria “con el firme compromiso de promover un ajuste ordenado de precios relativos, de los mercados financieros y de la economía en su conjunto que conduzca a la inflación a su meta de 3% y preserve el anclaje de las expectativas de inflación”.

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