La determinación del gobierno federal de mantener, e incluso aumentar, los estímulos fiscales a las gasolinas para evitar que incrementen abruptamente de precios (gasolinazos) por el conflicto en Ucrania, es un dilema de costos de oportunidad “muy importante”, indicó el analista económico de Grupo Financiero Monex, Marcos Daniel Arias.

En entrevista con Marco A. Mares, para Fortuna y Poder, el especialista mencionó que se trata de una decisión conflictuada debido a las diferentes “caras de la moneda”, pues, por un lado, el dinero que no ingresará al no cobrar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de gasolinas, no beneficiará a la población más vulnerable; sin embargo, por el otro lado, se está evitando que el precio alto de los combustibles aumente aún más la inflación.

“Para que tengamos una idea: de IEPS de gasolinas y combustibles se recaudaron cerca de 20 mil millones de pesos a la semana en 2021, que es un monto muy grande, y si dejamos de recaudar esto, el total acumulado en un año podría ser de hasta 3.4 veces lo que se está invirtiendo en 2022 para el Tren Maya.

“Se trata de un monto muy superior a lo que se destina a algunos de los programas sociales prioritarios de este gobierno. Entonces, para nosotros esta decisión de mantener los estímulos es un dilema en términos de costos de oportunidad”, dijo Arias.

Lo anterior, considerando que la economía de México está apenas recuperándose de la crisis provocada por la pandemia del Covid-19 -que generó varios efectos negativos en términos de bienestar-, y que estos ingresos que se pierden podrían tener muchas aplicaciones, como la ampliación de diferentes programas sociales.

“Fue muy sonada, por ejemplo, la comparación de que el costo de una semana de mantener este nivel de estímulos era equivalente al presupuesto que se había destinado todo el año al programa que se canceló de las escuelas de tiempo completo.

“Entonces, sí es un dilema importante sobre dónde queremos posicionar nuestros recursos. Incluso en el sistema, en el sector energético podíamos estar hablando de esta bonanza petrolera, el excedente, utilizarlo para la inversión, para la exploración, para la actualización de sistemas, para el mantenimiento de plantas, para mejorar la planta de renovación de refinación”, agregó Arias.

De acuerdo con la última edición del censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 51% de los hogares mexicanos no cuenta con vehículo propio. Además, el consumo de gasolinas está muy concentrado en los segmentos altos, en términos de la distribución salarial.

“Más allá del malestar social que pudiera generar el incremento en los precios de la gasolina o los estímulos, hay que considerar que este es un componente muy importante el INPC (índice de precios en nuestro país). La gasolina de bajo octanaje es el segundo producto de más peso (5%) en la canasta inflacionaria”, destacó.

Entonces, añadió, es un dilema muy importante, porque “el incremento en los precios de la gasolina presionaría muchísimo más la inflación, que ya de por sí está en máximos históricos y eso pudiera generar otro tipo de temas”.

“Es una posición complicada. Para nosotros es muy importante mantener un control de la inflación, es importante también evitar que haya presión en las finanzas públicas, pero sí reconocemos que hay un dilema de costo de oportunidad muy, muy importante”, concluyó Arias.

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