A pesar de que los estados han hecho esfuerzos por incrementar la captación de ingresos propios, la alta dependencia del gasto federalizado persiste como un factor de vulnerabilidad, debido a que estos recursos provienen de la recaudación de impuestos federales y de los ingresos petroleros, los cuales pueden ser inestables.

El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2026 establece un gasto federalizado de 2.8 billones de pesos, cifra 3% mayor a la aprobada en 2025. Este aumento responde a un crecimiento de 5.3% en la Recaudación Federal Participable, impulsado por mayores ingresos tributarios, con un aumento de 4.6%, y las ventas petroleras, con un repunte de 1.9%.

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Sin embargo, los ingresos estatales han mostrado una tendencia a la baja desde 2018 y, para 2026, se ubicarán en su nivel más bajo como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) en ese periodo. En contraste, el gasto federalizado ha tenido un comportamiento fluctuante, ya que depende del desempeño económico y de fuentes de ingreso volátiles, refiere el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en su reporte “Estructura de ingresos en los estados 2026. Menos dependencia y aumento en recaudación propia”.

Ligero avance en recaudación propia

Entre 2018 y 2026, la recaudación propia de las entidades federativas apenas aumentó 0.2 puntos porcentuales del PIB, lo que evidencia que los estados no han logrado compensar las variaciones de las transferencias federales.

En 2025, el gasto federalizado representó en promedio 82.1% de los ingresos estatales, mientras que en 2026 se estima una ligera reducción a 81.7%, es decir, 0.4 puntos porcentuales menos. Este ajuste se explica por un incremento en los ingresos propios, que pasarían de 13.3% en 2025 a 13.8 % en 2026, un alza de 0.5 puntos porcentuales.

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Para 2026, se proyecta que las 32 entidades federativas alcancen ingresos totales por 3 billones 208,587.4 millones de pesos (mdp), lo que implica un crecimiento de 1.2% respecto al año anterior. De ese total, solo 519,948.3 millones de pesos corresponderán a recursos propios —por recaudación de impuestos locales—, mientras que la gran mayoría vendrán de gasto federalizado y en parte de empresas estatales y deuda.

A pesar de este avance, en 15 estados las transferencias federales representarán más de 80% de sus ingresos. Guerrero, Veracruz y Tlaxcala destacan como las entidades con mayor dependencia, con 96.6%, 92.7% y 92.5%, respectivamente. En contraste, Ciudad de México, Sonora y Nuevo León son los menos dependientes, con niveles de 48.7%, 66.2% y 67.1%, respectivamente.

El análisis también revela que solo cinco estados tienen ingresos propios superiores al 20% de su total, lo que refleja el limitado margen de autonomía financiera a nivel subnacional.

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El CIEP advierte que, debido a la naturaleza variable de los ingresos federales, los recursos transferidos pueden ser menores a lo aprobado. De ahí la importancia de fortalecer la recaudación local, que no solo reduce la dependencia, sino que disminuye el riesgo de recortes presupuestales.

El estudio insiste en que aumentar los ingresos propios permite a los gobiernos estatales tener mayores capacidades para diseñar y aplicar políticas públicas, que mejoren los niveles de vida de la población.

GC