Sea una negociación exitosa que permita perpetuar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) o bien un “encontronazo” que derive en una no ratificación del pacto comercial, en cualquier escenario, México tiene posibilidades de salir adelante y mantener abierto el mercado estadounidense para las exportaciones de productos mexicanos.

Así lo consideraron Enrique Covarrubias, economista en Jefe y director de Análisis de Actinver, y Ramón de la Rosa, director de Estrategias de Mercado de la misma compañía financiera.

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En conferencia de prensa, para hablar de las previsiones de la economía mexicana en 2026, los expertos descartaron la posibilidad de que el T-MEC sea revocado o terminado —como ha amenazado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump—, debido a la alta integración económica y productiva de los tres países socios.

De la Rosa va más allá y refiere que los aranceles que Trump impuso a lo largo del año a los productos importados de todos los países que exportan al mercado estadounidense —incluidos México y Canadá— han tenido como resultado una mayor vinculación de la economía mexicana con Estados Unidos, al incorporar más contenido estadounidense en sus exportaciones.

México no vende bienes finales. México produce con Estados Unidos, a diferencia de China que sí vende bienes finales”, aseguró De la Rosa.

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El experto hizo ver que en este primer año de gobierno de Donald Trump, México se ha quedado con un arancel efectivo de 4.5% en promedio, contra una tasa de 40% que pagan los productos chinos, lo cual indica que nuestro país ha salido bien librado frente al resto del mundo.

Sobre el desenlace que puede tener el proceso de revisión conjunta del T-MEC en 2026, los expertos de Actinver establecieron dos escenarios básicos.

1 Un escenario positivo en el que “todos deciden renovar” y el Tratado se extiende por 16 años hasta 2046; aunque a partir del sexto año, en 2032, los países deben hacer otro proceso de revisión del pacto comercial, a través del cual podrán realizar algún ajuste.

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2 Un escenario desfavorable, en el que “alguien no quiere renovar” el Tratado —como Estados Unidos— y pretende hacer renegociaciones o cambios profundos —por ejemplo a las reglas de origen o los capítulos de energía e inversiones—. Si persisten los desacuerdos y el T-MEC no se ratifica, esta situación no será el final, ya que las reglas establecen que el pacto continuará hasta 2036, pero con el mandato de hacer revisiones conjuntas anualmente.

En caso de que el gobierno estadounidense quisiera hacer cambios profundos, hay que tener presente que debe pedir la aprobación del Congreso, lo que puede convencer a Trump de evitar en la medida de lo posible al Poder Legislativo, sobre todo cuando se prevé que en las elecciones intermedias de 2026, el Partido Demócrata —opositor a Trump— gane la mayoría de la Cámara de Representantes.

Covarrubias y De la Rosa dejaron en claro que se acabó la etapa de aranceles de 0% entre los socios del T-MEC, ya que por las insistencias de Estados Unidos, se percibe que el Tratado va a incorporar de manera oficial aranceles a determinados productos, pero a tasas bajas.

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Todavía en un escenario pesimista, si los tres países se entrampan en las conversaciones y no concluyen en 2026, es posible que puedan lograr un acuerdo en 2027.

Aún así, México conservará tasas arancelarias bajas para exportar a Estados Unidos.

GC