En 2020, la inversión productiva en México registró su menor nivel, como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), desde 2003 que hay datos disponibles, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, destacó que si bien es un resultado que obedece a los efectos de la pandemia de COVID-19, también está en función de la incertidumbre que genera la política económica del actual gobierno.

No deje de leer: Bajos niveles de inversión van a continuar: analistas

La Formación Bruta de Capital Fijo, que se define como el gasto en maquinaria, equipo y construcción que es generador de empleo y crecimiento, representó 17.3 por ciento del PIB en 2020. Frente al año previo cayó dos puntos porcentuales y frente a 2018, cuando inició esta administración, casi tres puntos.

El nivel más alto en la historia se alcanzó en 2012, cuando llegó a 22.3 por ciento del PIB.

“La caída se debió a la disminución en la adquisición de bienes de capital, ocasionada por una menor demanda por parte de las actividades económicas que detuvieron su producción, debido a la emergencia sanitaria por COVID-19”, explicó el INEGI.

En 2020, la inversión productiva se contrajo 17.82 por ciento, con lo cual acumuló su segundo año en números rojos. En 2019 mostró una construcción de 4.73 por ciento.

Destacaron, por su origen, el equipo de transporte, que decreció 28.2 por ciento, así como la inversión en la construcción en edificación residencial y no residencial, que disminuyó 17.3 por ciento, de acuerdo con el INEGI.

Hace Unos días,  Larrie Rubin, presidente de The American Society of Mexico (AmSoc), comentó que para las empresas estadounidenses, las decisiones de política pública del gobierno federal, la iniciativa de contrarreforma eléctrica y las trabas para el acceso a energías limpias son un foco de preocupación que frena la inversión en el país,

“Creemos que México tiene un gran potencial energético y consideramos que pudiera explotar este gran potencial, pero lamentablemente la contrarreforma no lo permitiría”, dijo el representante de 18 mil empresas de inversión norteamericana en el país.

Una preocupación mayor de las firmas estadounidenses y, en general, de todas las extranjeras, es la falta de energías limpias en el país, señaló.

FF