El mercado laboral formal en México inició 2026 con crecimiento limitado, en un entorno donde la resiliencia observada responde más al comportamiento de los salarios que a una expansión sostenida en la generación de empleo, de acuerdo con BBVA Research.

En su Reporte de Empleo: El cierre de empresas frena al empleo formal, el área de análisis advirtió que la debilidad de la inversión, el deterioro del tejido empresarial formal y la heterogeneidad regional y sectorial continúan restringiendo la creación de nuevos puestos de trabajo.

“En conjunto, la evidencia apunta a un mercado laboral que conserva cierto grado de resiliencia, aunque con un ritmo de generación de empleo acotado y consistente con un entorno de bajo dinamismo económico al inicio del año”, subrayó.

Cabe mencionar que las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reflejan la pérdida de dinamismo en la creación de empleo. En marzo, los puestos afiliados registraron una variación mensual desestacionalizada de 0.04%, la más baja para ese mes desde 2010, con un aumento neto de 32,930 empleos frente al mes previo. La creación acumulada en el primer trimestre alcanzó 207,604 plazas, lo que implica una caída de 8.4% respecto al mismo periodo de 2025.

En términos anuales, el empleo creció 1.2%, en línea con el dato de febrero, pero al excluir a los trabajadores de plataformas digitales (TPD), el avance se reduce a 0.5%, lo que refleja una trayectoria subyacente más débil del empleo formal.

Para BBVA Research, la evolución del empleo continúa asociada a la debilidad de la inversión, en un contexto en el que la formación bruta de capital fijo se mantiene en terreno negativo, con una variación anual de -2.2% en enero, y en el que las expectativas empresariales siguen deteriorándose.

El deterioro también se observa en el número de empleadores formales, que desde 2024 ha disminuido en promedio -0.3% anual, caída que se acentuó en 2025 con -2.5%, mientras que en el primer trimestre de 2026 se registra una contracción adicional de -1.9% respecto al promedio del año previo; por tamaño de empresa, el ajuste es más marcado en los segmentos pequeños, con el cierre de 45,279 microempresas (de 1 a 5 asegurados) y de 3,845 pequeñas empresas (de 6 a 50 asegurados) desde diciembre de 2022.

En ese sentido, es importante señalar que el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza promedió 44.2 puntos en el primer trimestre y acumula 13 meses consecutivos por debajo de 50 puntos, nivel consistente con cautela en las decisiones de inversión.

En tanto a los empleadores en el sector informal, el análisis acentúa que han mostrado una dinámica positiva —de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI—, con crecimientos de 7.6% en 2024 y de 2.1% en 2025, lo que evidencia una divergencia relevante frente al comportamiento del sector formal.

Respecto al salario mínimo, mencionó que los incrementos han contribuido a mejorar el poder adquisitivo, pero en un entorno de bajo crecimiento de la demanda y la productividad, podrían estar generando presiones adicionales sobre los costos laborales, especialmente en micro y pequeñas empresas con menor capacidad de absorción.

En este punto, el análisis expone que, si bien no es posible aislar con precisión este efecto, la evidencia sugiere que, en un contexto de bajo dinamismo económico, aumentos sostenidos podrían influir en decisiones que afecten la formalidad o impulsen el desplazamiento hacia esquemas informales.

Hacia adelante, BBVA Research considera que, si bien podrían observarse mejoras graduales en el empleo, una recuperación más sólida dependerá de una reactivación de la inversión y de la actividad productiva, así como de condiciones que otorguen mayor certidumbre a las empresas.

En este sentido, dijo, resulta fundamental fortalecer un entorno que brinde mayor certidumbre a las empresas y favorezca la creación y permanencia de unidades productivas formales, evitando señales que puedan inhibir la inversión o desincentivar la formalización.

“De no consolidarse un clima de mayor confianza empresarial, difícilmente se podrá reactivar una trayectoria sostenida de crecimiento del empleo formal, lo que limitaría avances adicionales en las condiciones laborales.

“Hasta ahora, el entorno económico no ha favorecido estas condiciones, lo que ha limitado la creación de empleo formal y ha incidido en el cierre de empresas, particularmente de micro, pequeñas y medianas (mipymes)”, alertó.

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