La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS) elaborarán un protocolo para impulsar la recuperación económica ante desastres en América, pues a dichas acciones se destinan solo 14 por ciento de cada 100 dólares que se invierten en la recuperación general.
Este protocolo de acción estará listo en el tercer cuatrimestre de 2019 y es resultado de un memorándum de entendimiento suscrito reciente por el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría Treviño, y el secretario general de la CISS, Omar de la Torre, en temas de pensiones, futuro de mercados laborales y recuperación económica en materia de desastres naturales.
En la víspera de la conmemoración de los sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2017 en México, De la Torre explicó que este protocolo, en el que participarán otros organismos multilaterales, dará énfasis en la recuperación económica, de la planta productiva y todo lo que significa la protección social de un ciudadano para su resiliencia integral en cuanto a desastres. Acompañado del director del Centro de la OCDE en México para América Latina, Roberto Martínez Yllescas, dijo que de cada 100 dólares que se invierten hoy en la restauración, sólo 14 por ciento se destina a la recuperación económica, según información del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA).
Señaló que en dicho protocolo para la recuperación económica en caso de desastres naturales también trabajarán las organizaciones de Estados Americanos (OEA), Panamericana de la Salud (OPS), el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco del Caribe y organismos chilenos de recuperación.
En rueda de prensa, comentó que el protocolo tocará temas básicos de lo que significa la recuperación económica, pues ante desastres se atiende solo la parte de la vivienda, pero se necesita un rescate real del bienestar de las personas. Detalló que este protocolo se basará en aspectos como seguro de desempleo y sistemas de fondeo financiero para que los países puedan recuperarse de forma más rápida, toda vez que de cada dólar que invierte en la prevención, se ahorran cinco dólares en recuperación.
De la Torre confió en que se puedan lograr acuerdos regionales en la materia dado el interés que hay de organismos internacionales para empezar a tejer este protocolo de resilencia en caso de desastres.
De acuerdo con información del SELA, apuntó que de 2007 a 2017 ocurrieron cuatro mil 210 desastres naturales en la región, lo que ocasionó el deceso de 745 mil 605 personas y se cuantificaron mermas económicas por un billón 748 mil dólares. Además, de 1960 a 2016 en América se registraron un total de tres mil 255 eventos, de los cuales en los países sudamericanos ocurrieron mil 076 (33 por ciento), seguidos de Norteamérica con 986 (30 por ciento), el Caribe con 507 (16 por ciento), Centroamérica con 448 (14 por ciento) y México con 239 (7.0 por ciento), según información del SELA.
A su vez, el director del Centro de la OCDE en México para América Latina refirió que el memorándum de entendimiento firmado por este organismo y la CISS forma parte de un frente común con otros organismos internacionales en estos temas que son urgentes y estratégicos.
A un año de los sismos de septiembre de 2017 en México, dijo, hay que responder con mayor preparación a los desastres naturales, pues la magnitud de estos imprevistos hace necesario crear mayor resilencia, capacidad de respuesta, así como mapear y medir el aporte del manejo de crisis en caso de desastres naturales, a fin de poner un “foco estratégico” en ellos. Uno de estos focos, añadió, está en entender la capacidad de restablecimiento y recuperación económica de las sociedades frente a desastres naturales, lo que en opinión de la OCDE debe fortalecerse la prevención a fin de mitigar riesgos.
Asimismo, fortalecer la gobernanza de esa respuesta antes los desastres naturales, lo que debe entenderse como establecer políticas públicas y, en su caso, legislación para dar su lugar a los distintos actores en la prevención en situaciones de emergencia, para dar una respuesta eficiente, ágil y transparente ante desastres naturales.
Comentó que todo el continente americano se caracteriza por mucha vulnerabilidad a desastres naturales de distinta índole, por lo que es necesario entender el umbral de resilencia en cada uno de los países del hemisferio, así como cuáles son las capacidades institucionales que hay para la respuesta a estar emergencias y poner el foco en grupos vulnerables. “Invertir en prevención y mitigación de riesgos de desastres es ahorrar cuantiosos recursos en reactivación económica de nuestras sociedades, y entonces liberar esos recursos para la atención de grupos vulnerables en donde más retorno en materia de bienestar pueda esperarse”, subrayó Martínez Yllescas.
Por otra parte, el coordinador de Políticas Públicas y Gobernabilidad de la CISS; Enrique Berruga Filloy, apuntó que de los 37 países miembros de este organismo, en los últimos dos años, 27 han hecho declaratorias de emergencia, lo que habla de un fenómeno que afecta a todo el continente americano.
Afirmó que la reconstrucción económica es el área más olvidada en caso de desastres naturales, pues si bien hay protocolos para dar asistencia humanitaria y combatir epidemias en caso de emergencia, esto llega hasta la reconstrucción de vivienda. No obstante, faltan temas clave como la protección de la infraestructura crítica, para lo cual los países necesitan primero tener un inventario, por lo cual es necesario crear un nuevo modelo con el cual los países puedan “levantarse de las cenizas” cuando se presenten desastres.
El también embajador mencionó que por ello se tienen que encontrar protocolos que sí permitan que las sociedades puedan reconstruir su aparato económico también cuando se presenten desastres.
ct