El Fondo Monetario Internacional (FMI) se subió al tren de quienes abogan por políticas monetarias más acomodaticias por parte de los bancos centrales alrededor del mundo. El organismo apuntó que es tiempo de que los bancos centrales en economías tanto avanzadas como emergentes y en desarrollo adopten una postura de política monetaria más laxa.
“[En economías avanzadas] en las cuales el crecimiento de la demanda final en general es moderado, la presión inflacionaria es baja y los indicadores de las expectativas de inflación implícitas en los precios de mercado han caído en los últimos meses, sigue siendo apropiado aplicar una política monetaria más acomodaticia”, señaló en su más reciente reporte de perspectivas económicas mundiales, publicado el martes por la mañana.
Respecto a las economías emergentes y en desarrollo, apuntó que “la reciente desaceleración de la inflación ofrece a los bancos centrales la opción de aplicar una política más laxa, especialmente en los casos en que el producto es inferior al potencial y las expectativas de inflación están bien ancladas”. La desaceleración económica a nivel global (reiterada por el FMI en sus proyecciones de crecimiento) se ha vuelto un argumento poderoso para recortar tasas objetivo en bancos centrales de todo el mundo. La semana pasada, los bancos de Corea del Sur, Indonesia y Sudáfrica hicieron movimientos a la baja en sus respectivas tasas referenciales. El movimiento que ha generado mayor anticipación es el de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). Su presidente, Jerome Powell, lleva todo el mes emitiendo señales de un posible recorte a la tasa de interés tan pronto como el 31 de julio, cuando el banco central celebrará su próxima reunión de política monetaria. John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, considera incluso que hay probabilidad de que el banco central federal inicie un ciclo agresivo de movimientos a la baja, cada uno de 25 puntos base. El presidente de la Fed de St. Louis, James Bullard, proyecta por su parte un único recorte solamente. Los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México parecen seguir firmes en mantener la tasa de interés en 8.25%. El único que difiere con esa opinión es el subgobernador Gerardo Esquivel Hernández, quien votó por un movimiento a la baja de 25 puntos base en la más reciente reunión de política monetaria. Días después, el subgobernador apuntó a los recortes del banco surcoreano, el indonesio y el sudafricano como señales de que es necesario que Banxico tome una postura más acomodaticia.
“La desaceleración económica y el ajuste de tasas es un fenómeno mundial”, subrayó Esquivel Hernández.
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