La educación financiera se consolidó como uno de los principales factores que influyen en el comportamiento de la cartera crediticia en México, por encima incluso de variables coyunturales como las tasas de interés o la inflación, de acuerdo con un análisis de Círculo de Crédito.

El estudio, elaborado con base en el desempeño de los usuarios entre marzo y abril de 2026, mostró que los niveles de regularización y cumplimiento aumentaron de 4.2% a 4.5%, en un entorno de mejora general en la calidad de la cartera y de mayor continuidad en el pago de los compromisos financieros.

Según la firma, este comportamiento refleja una mejor capacidad de los acreditados para organizar sus pagos y sostener una gestión responsable del crédito, lo que puede fortalecer la salud crediticia de las personas y abrirles más oportunidades de acceso a financiamiento.

El análisis también identificó diferencias entre generaciones. Los Millennials concentran la mayor participación en la cartera activa, mientras que la Generación Z enfrenta mayores desafíos para mantener una gestión continua y oportuna de sus compromisos financieros, aun cuando maneja montos promedio significativamente menores que generaciones de mayor edad.

En contraste, los Baby Boomers muestran el desempeño más sólido, con mejores indicadores de cumplimiento, mayores saldos promedio y las tasas más altas de permanencia al corriente.

Los resultados muestran que el tamaño del crédito no es necesariamente el principal determinante del riesgo crediticio.

Observamos que los segmentos más jóvenes mantienen montos de financiamiento más bajos, pero registran mayores niveles de atraso. Esto confirma que la educación financiera, la planeación y el conocimiento sobre el uso responsable del crédito son elementos fundamentales para construir una salud financiera sostenible”, señaló Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito.

La firma indicó que, aunque las tasas de interés, la inflación, la estabilidad laboral y la antigüedad crediticia continúan influyendo en la capacidad de pago de las personas, los datos sugieren que la administración adecuada del crédito sigue siendo un diferenciador clave entre los distintos segmentos de la población.

Asimismo, los indicadores de conversión reflejaron una mayor probabilidad de aprobación entre los grupos de mayor edad. Los Baby Boomers y la Generación X registraron tasas cercanas a 40%, mientras que la Generación Z se mantuvo por debajo de esos niveles, lo que evidencia la relevancia del historial crediticio, la experiencia financiera y el comportamiento de pago en las decisiones de otorgamiento de crédito.