En aras de garantizar que la educación financiera sea una herramienta útil para los usuarios de la banca, no basta con aportar información sobre los productos financieros, sino que es necesario difundir la “alfabetización” digital de los clientes —para prevenir los fraudes—, pero también es fundamental hablar de aspectos conductuales, para evitar hábitos perniciosos como las compras por impulso y el sobreendeudamiento.
Así lo advirtieron representantes de la Asociación de Bancos de México (ABM), así como funcionarios del Banco de México (Banxico), de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), en la inauguración del “4 Congreso educación financiera en la era digital”.
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Jorge del Castillo Ponce de León, vicepresidente de la ABM, hizo ver que México ha dado pasos hacia adelante en la inclusión financiera, pero también admitió que existe camino por recorrer, ya que actualmente solo 56% de los adultos ahorra de manera formal, mientras que 28% lo hace en una institución.
De manera que faltan amplias capas de la población de incorporarse al sistema financiero nacional, quienes idealmente a medida que se conviertan en clientes de la banca, deberán tener el conocimiento suficiente para elegir los productos financieros adecuados para sus necesidades, tales como crédito hipotecario, crédito empresarial, seguros médicos o contra accidentes o bien ahorro para el retiro.
Asimismo, Jorge del Castillo hizo ver que la tecnología digital aplicada a los servicios financieros ha revolucionado al sector, ha facilitado el nacimiento de nuevos bancos y de mayores productos financieros y ha contribuido a extender la inclusión financiera en México, pero también reconoció que el ambiente digital plantea riesgos que deben conocer los usuarios, tales como los fraudes y el robo de identidad.
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“Los riesgos de fraudes, la desinformación, la ciberseguridad no puede separarse de la educación financiera. Hay que saber usar la tecnología”, advirtió el representante de los banqueros.
En el mismo foro, Óscar Rosado Jiménez, presidente de la Condusef, coincidió en la importancia de instruir a la población sobre cómo utilizar los servicios financieros, a través de las herramientas digitales.
“La tecnología es un gran habilitador (…) La inteligencia artificial es un gran aliado para el cliente, pero la partida es doble. No solo a las áreas comerciales para colocar más productos, sino también desde una perspectiva ética, por el uso de datos de los clientes (…) Si el oro del siglo 20 fue el petróleo, ahora en el siglo 21 son los datos”, aseguró el funcionario.
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Rosado Jiménez igualmente destacó la relevancia de abordar aspectos psicológicos en los buenos o malos hábitos de los usuarios para administrar su dinero, ya que inevitablemente el gasto de los consumidores está ligado con sus emociones.
“La educación financiera será conductual o no será”, aseguró el funcionario federal, al referir que desde 2018, la Condusef ha incorporado el factor emocional de los usuarios de los servicios financieros, para hablar de finanzas personales, inclusión financiera y educación financiera.
Óscar Rosado hizo ver que la ignorancia y las ideas preconcebidas desde la infancia son el origen de malos hábitos como las compras por impulso —sobre todo motivadas por la depresión— y el sobreendeudamiento.
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“Desde 2021, una sombra corre al mundo que es el estrés financiero. Es importante evaluar la capacidad de endeudamiento. No hay que satanizar al crédito, pero la educación financiera construye el crédito bueno, que es el que sirve para crecer, emprender o mejorar la vida. El malo es el que genera sobreendeudamiento para cubrir un déficit emocional”, advirtió el funcionario.
GC





