Ante el debilitamiento que registró la economía mexicana en la recta final de 2021 , Bank of America (BofA) Securities recortó su estimado de crecimiento para este año de 2.5 a 1.5 por ciento.

“Los datos más recientes se ven débiles, hay una serie de factores que nos hacen pensar que el crecimiento se podría mantener débil si bien con estabilidad en las variables financieras, lo cual es importante, pero hacia adelante estamos pensando en 1.5 por ciento de crecimiento”, señaló Carlos Capistran, economista en jefe para México y Canadá de la institución financiera.

Destacó que -posiblemente- el rebote económico que experimentó México se agotó y que, ante ese escenario, la recuperación a los niveles observados antes de la pandemia se va a dar hasta 2023.

El analista de BofA Securities estimó que el Producto Interno Bruto (PIB) de México creció 5.2 por ciento en 2021, cuando un año antes se contrajo poco más de 8 por ciento.

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Destacó que los datos económicos del cuarto trimestre del año pasado no se ven “muy bien”. El IGAE (Indicador Global de la Actividad Económica) de octubre cayó de manera mensual y hoy la cifra de producción industrial mostró una contracción, detalló.

“Estos datos que estamos empezando a tener del cuarto trimestre nos indican que la economía sigue débil y que, posiblemente, el rebote después de la apertura inicial de la pandemia ya acabó y que la economía está creciendo a un nivel que ya no se beneficia de él”, señaló.

En videoconferencia de prensa, comentó que, de continuar esa tendencia, es posible que la economía no crezca ni 5.2% estimado para 2021.

“Esos datos débiles nos llevaron a reducir nuestro pronostico, de nuevo, a 1.5 por ciento”, expuso BofA.

Explicó que el crecimiento débil obedece a varias razones. Una de ellas es que la mezcla de políticas fiscal y monetaria si bien ha ayudado a que la economía se mantenga estable, ha tenido un costo en el crecimiento, por la falta de mayores estímulos.

Otro factor es la incertidumbre que genera la cuarta transformación, lo cual hace que la inversión se detenga, “está bastante débil”. Además existen bajas expectativas de crecimiento a largo plazo y se mantienen los riesgos inherentes a la pandemia.

“Hemos visto en México que los casos de COVID-19 han subido muchísimo, la variante ómicron, como sabemos, es bastante más contagiosa y eso, finalmente, es una interrupción para la actividad económica y va a hacer que el primer trimestre del año sea débil”.

¿Y la inflación?

Capistran estimó que va a cerrar 2022 en 4.2 por ciento, es decir, por arriba del objetivo de Banco de México.

Destacó que posiblemente la inflación general ya tocó su pico en diciembre. Sin embargo, dijo, la subyacente (no considera los energéticos y agropecuarios) aún no, lo cual es preocupante para Banxico y todos los mexicanos.

Ante ese escenario señaló que el instituto central va a aumentar sus tasas en 150 puntos base este año, para ubicarla en 7 por ciento al cierre de 2022.

En otros temas, Capistran comentó que se espera que la salida de capitales continué en México, y el resto de los emergentes, durante 2022, por los aumentos esperados en las tasas de interés de Estados Unidos.

FF