La economía de México crecerá al menos 2% este año, al igual que la brasileña, lo que evitará que el producto interno bruto (PIB) de toda Latinoamérica se desplome por el menor dinamismo que presenten otros países, considera Moody’s.
De acuerdo con la agencia, la economía de la región reportará un crecimiento de 1.6% en el año, después de un avance de 3.7% en el 2022.
La desaceleración podría ser mayor, sin embargo, la calificadora resaltó que los dos grandes motores de la región (México y Brasil) posibilitarán un “aterrizaje suave” al tener crecimientos de al menos 2%, seguidos por Uruguay y Colombia con avances de entre 1.5% y 2%.
A ello se sumará que Chile retornará al crecimiento -aunque mucho menor a 1%-.
De forma contraria, Argentina tendrá un crecimiento anual negativo.
En un análisis, la agencia recordó que, en el primer trimestre del año, la economía latinoamericana sorprendió al reportar un repunte casi generalizado, impulsado por Brasil y México, que representan 60% de la producción en la región.
Abundó que a pesar de que hubo una moderación de la demanda externa proveniente del mercado estadounidense, la región se vio favorecida por la reapertura de la economía china durante el primer trimestre.
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“Así, mientras los países sudamericanos se beneficiaron del mercado chino, México y Centro América avanzaron con el mercado estadounidense y con el impulso del mercado interno”.
Moody’s reiteró que un factor positivo para algunas exportaciones latinoamericanas fue la “reconstitución de algunas cadenas de suministro a nivel global, junto con la relocalización de algunas fuentes de producción”.
“Esto, por un lado, impulsó las exportaciones primarias en países como Brasil y Chile. Por el otro lado, estimuló el arribo de inversiones hacia el sector manufacturero como el mexicano frente a la necesidad de asegurar suministros de insumos al mercado estadounidense a través de la relocalización de plantas”, mencionó.
Este buen inicio, agregó, ayudó a elevar el volumen de producción, amortiguando el efecto de desaceleración sobre el crecimiento de la región en 2023.
No obstante, se mantiene el riesgo de un tropiezo en la economía global, que incluya una recesión tanto en Estados Unidos como en Europa, y que -en conjunto- arrastren a la economía latinoamericana.
“Esto podría complicarse por un agravamiento de conflictos geopolíticos que vuelva a desestabilizar las cadenas globales de producción y suministros, o por un resurgimiento más profundo de la crisis bancaria en Estados Unidos y que se convierta en un riesgo sistémico para el sistema bancario mundial”, apuntó.
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