En una de las últimas entrevistas como gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens recordó y bromeó junto con el periodista Carlos Loret de Mola algunas de sus frases memorables en Banxico como la del “catarrito”.
“Antes, cuando la economía de Estados Unidos se descalabraba, la de México también, pero ahora (2008) pasa lo contrario, cuando Estados Unidos tiene neumonía, México solo tiene un catarrito”, dijo Carstens al comienzo de la crisis financiera mundial de 2008-2009.
Frase por la que ha sido objeto de críticas y burlas; sin embargo, hoy bromea y dice que la quiere  de epitafio, “va a decir: el doctor Carstens murió de un catarrito”, pidió el banquero, quien dejará su cargo el próximo 30 de noviembre para presidir el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), con sede en Basilea, Suiza.
En el mismo tono recordó la frase que expresó sobre el entonces candidato Donald Trump: “solo hemos visto los cortos de una película; la de suspenso empezó hace unos meses y la de terror todavía no la vemos”.
También opinó sobre cuestiones más serias como la paridad cambiaria en la que considera el peso mexicano está subvaluado en su cotización frente al dólar, lo que atribuyó a las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Agustín Carstens atribuyó la subida del dólar a la incertidumbre que generó la llegada al poder de Donald Trump y posteriormente a que los avances en la renegociación del TLCAN han sido más lentos de lo esperado.
“Este año se tuvo con el presidente Trump una apreciación brusca hasta 22 pesos, pero después hubo un proceso de restricción monetaria importante y una buena reacción de política fiscal”.
De acuerdo con el futuro gerente del Banco de Pagos Internacionales, se logró consolidar el tipo de cambio a niveles muchos menores, aunque este proceso se revirtió después de la cuarta ronda de negociaciones del TLCAN, hubo otra depreciación, esta vez por arriba de 19 pesos.
“La parte importante es saber cuál será el resultado final, yo creo que el tipo de cambio está incorporando no el peor de los escenarios, pero sí está muy pesimista”, por lo que Carstens opinó, un “nivel sensato sería entre 17.00 y 18.00 pesos por dólar”.
Consideró que el fin del TLCAN parece un escenario pesimista, ya que “sería un poco irracional no seguir adelante”. Admitió que le hubiera gustado que en el ámbito inflacionario “la foto hubiera sido mejor, no estoy satisfecho por la cifra que se acaba de publicar”, la cual se debe a precios que no están bajo el control de la política monetaria, como los agropecuarios y energéticos.
“Pero estoy con la alta seguridad de que dejamos la inflación encaminada hacia el objetivo del 3.0 por ciento hacia finales del año entrante. Me hubiera gustado que a estas alturas ya hubiera habido un mayor avance”, explicó.
Si se ven las expectativas de los mercados y de los analistas, añadió, se puede ver claramente un declive acelerado de la inflación el próximo año, podría ser un poco más lento de lo que se tenía previsto, pero sin duda habrá esta convergencia. En cuanto al salario mínimo, explicó que el Banco de México ha alertado que si hay un aumento desproporcionado pueden pasar cuatro cosas, “una es que las empresas digan que está bien”, sobre todo las grandes, que hacen exportaciones y se benefician del tipo de cambio. En tanto que para las pequeñas y medianas empresas del sector servicios, en el mercado de los no comerciables, los salarios son una parte importante de sus costos, “entonces una de las consecuencias es que lleguen a subir sus precios”. Por otra parte, expresó, pueden decir a sus empleados que dicho nivel de salario es insostenible, lo que podría generar desempleo, y la otra es decirles que como no alcanza, se vayan a la informalidad.
Me uno al deseo de “todo mundo que quisiera un mayor salario, pero digamos, no se puede aumentar de manera sostenible el salario real simplemente por decreto”.
Sobre las próximas elecciones, manifestó que Andrés Manuel López Obrador ha expreado deseos objetivos “algunos yo los comparto, pero no ha sido muy claro sobre cómo haría las cosas”, mientras que José Antonio Meade es un gran amigo, pero “no es el único con el que México podría hacerla bien hacia adelante”. De igual forma, puntualizó que ante cualquier partido o cualquier candidato que gane las próximas elecciones federales, en el 2018, del Banco de México y el marco legal del país aseguran la autonomía de este instituto central. Con información de Notimex AR